martes, 27 de mayo de 2014

Porque hay semanas que parecen abrumadoras

Esta es una semana de esas que parecen abrumadoras porque la lista de pendientes es interminable, los días solo tienen 24 horas y soy un ser humano con muchas limitaciones. 


Así me sentía cuando me levanté hoy. Sin embargo, la verdad de la Palabra una vez más ha refrescado mi alma.

“Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, 
a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás” 
(Efesios 2:10, NTV).

Ya que tú y yo somos la obra maestra de Dios, tenemos todo lo que necesitamos para enfrentar cualquier cosa. Sí, no me malentiendas. No somos súper mujeres (ni súper hombres), pero somos obra del Creador del universo y él no hace “basura”, no hace cosas a medias.

En Cristo Jesús nos hizo de nuevo. Es decir, mediante la obra redentora de la cruz nos dio la capacidad de acceder a la fuente de poder que está en Cristo. Por eso dice Pablo también “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. No lo puedo en mí, pero en Cristo sí.  En Cristo Jesús restauró lo que se perdió en aquel jardín original.

¿Y para qué todo esto? Para que hagamos las cosas buenas… tenemos que ser sabias al decidir en qué nos vamos a invertir, qué cosas vamos a hacer, cuáles no. Y podemos discernirlo. En la propia carta a los Efesios el Señor nos dice por la pluma de Pablo:

“Él desbordó su bondad sobre nosotros junto con toda la sabiduría y el entendimiento” (1:8).

Dios nos ha dado sabiduría y entendimiento. Tú y yo podemos hacer las cosas buenas que él preparó. Podemos escoger, podemos elegir. Pero necesitamos hacer uso de la sabiduría que se nos ha dado, que tenemos a nuestra disposición… en Cristo Jesús.

Y observa que dice “tiempo atrás”. Dios no es de último minuto. Él no improvisa. No cambia los planes como muchas veces nosotros hacemos. Él lo preparó todo de antemano, como tradujo la Nueva Versión Internacional.  Su plan para ti y para mí ya está hecho. Y es bueno, tal y como nos recuerda Jeremías. El asunto es que demasiado a menudo queremos desviarnos de ese plan porque las tantas ocupaciones y preocupaciones que reclaman nuestra atención nos llevan a perder el enfoque.

Amiga lectora, muchas cosas se presentarán ante nosotras esta semana. Estoy segura de que nuestras listas aunque diferentes, tendrán bastante en común. Primero que nada recuerda, sola no puedes, pero con Cristo sí. No te dejes engañar, tú eres una obra maestra de Dios y él ha puesto en ti lo necesario para enfrentar la vida que vives. Dios preparó una agenda de antemano, busca esa agenda. Pídele sabiduría para discernir qué merita tu atención y tiempo, y qué no. Escoge hacer solo aquellas cosas que sean buenas, o usando la definición del griego original, cosas útiles, agradables, excelentes, rectas y honorables.  Y se me ocurre que en “hacer” podemos incluir también decir, pensar…

Tal vez tu semana, como la mía, luzca abrumadora, pero no perdamos de vista la exhortación de Pablo, un hombre sumamente ocupado: esta semana ya estaba en el plan de Dios, busquemos vivirla de manera alineada con todo aquello bueno que él ya preparó tiempo atrás.

Vivamos en su diseño,

Wendy


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