Dos letras que pueden marcar una gran diferencia...

“Me encantaría ayudarte, pero de veras no puedo añadir más cosas a mi vida en este momento”. 

Esa fue la respuesta que tuve que dar no hace mucho a alguien que me pidió ayuda, quería que fuera parte de un determinado comité. E hice algo que por muchos años no había podido hacer. Decir “no”.

Supongo que toma muchas horas de cansancio, estrés, y sobre todo análisis y reflexión para llegar a entender que decir “no”, no es pecado ni tampoco el fin del mundo.

Antes de que pienses que es egoísta, cómodo y hasta poco espiritual decir que no, permíteme ahondar un poco más en el tema....

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