Lo que quizá tu esposo nunca te diga (pero necesitamos saberlo)

Quizá tienes un esposo muy comunicativo pero por lo general, los hombres hablan menos que nosotras las mujeres. Nosotras somos bastante rápidas para decir cómo nos sentimos, por qué nos sentimos así, qué nos alegra, qué nos entristece, qué nos frustra y qué nos alienta.Pero muy a menudo no sucede así con nuestros esposos. Y por eso decidí escribir hoy este artículo. Porque tal vez hasta ahora no hayas escuchado de él estas palabras. 

Como hombres, sus necesidades son muy diferentes a las nuestras. Dios los hizo así. Tú como mujer necesitas sentirte amada, segura, protegida. Él como hombre necesita algo diferente. 

Tu esposo necesita de ti tu admiración. Sí, como lo leíste. No es que él sea narcisista. No es que su ego quiera engordarse. Nuestros hombres por naturaleza florecen cuando saben que cuentan con la admiración de su familia, pero sobre todo de su esposa. ¿Por qué? Porque la admiración de su esposa afirma su hombría.

¿Sabías que la hombría está en crisis a nivel social? Ya que los límites se están borrando y lo establecido por Dios cada vez se ignora más, ya que el feminismo quiere imponerse y la cultura postmodernista habla de preferencias se*uales y no de valores, y ya que las modas son unisex, nuestros hombres se miran al espejo y se preguntan dónde quedó la marcada diferencia entre ambos, tal como lo hizo Dios.

Así que Dios creó a los seres humanos[ a su propia imagen...  
 hombre y mujer los creó. 
Génesis 1:27

Mi querida lectora, tu esposo será mucho mejor en ese rol cuando esté convencido de que a tus ojos él es el mejor hombre de la Tierra. No que sea perfecto, no. No te casaste con Jesús. Pero es idóneo para ti. Y aunque sabes que, como tú, tiene mucho que pudiera mejorar, hacerle saber que él es tu media naranja ideal le hará un mejor líder y un esposo mucho más amoroso.

Tu esposo necesita que le dejes ocupar su rol.

Quiero que algo nos quede claro. Para Dios ambos somos iguales, él nos creó, puso en nosotros su sello, pero en la familia, Dios estableció un orden. Y en ese orden, tu esposo es el líder.

...porque el marido es la cabeza de su esposa 
como Cristo es cabeza de la iglesia.
Efesios 5:23

Es maravilloso que las mujeres ahora podemos estudiar, estar preparadas, e incluso trabajar cuando sea necesario para contribuir a la economía familiar. Para nada promuevo el machismo ni denigrar a aquellas de cuyo grupo formo parte. ¡Somos hijas del Rey! PERO, tenemos que respetar el orden establecido por Dios y reconocer el liderazgo de nuestro esposo.

En el mundo actual, al querer invertir esos roles, la sociedad está viviendo la mayor crisis de la historia a nivel familiar. Y todo comenzó cuando los seres humanos decidieron que podían “reinventar” el orden en  el hogar.  Mujer, cuando luchas por ocupar el lugar de líder que le pertenece a tu esposo, tu familia sufre. Y déjame decirte aún más, puede llegar el momento en que tu esposo simplemente deje de pelear por ese lugar. Le verás replegado, le verás indiferente… e incluso pudieras verle abandonar el hogar.

Ni siquiera el hecho de que tu esposo no conozca a Cristo te da el derecho de querer ser tú la cabeza. Dios estableció un orden y no incluyó cláusulas de exoneración… claro, siempre y cuando no te lleve a negar tu fe o desobedecer a Dios.

¿Quieres un esposo feliz que a su vez te haga feliz a ti? Déjale ser el líder. No nos dejemos engañar por el enemigo que nos dice que otra idea diferente a la de Dios también pudiera funcionar.

Y la tercera y última cosa. Las necesidades físicas o se*uales de tu esposo son muy diferentes a las tuyas. También es idea de Dios porque él los hizo así. No es que sean pervertidos ni nada semejante. Quizá eso lo escuchaste en tu familia y tal mentalidad ha dañado muchos matrimonios a lo largo de la historia. La realidad es que en su diseño divino Dios puso el toque físico en lugar prioritario para que los hombres se sientan amados. Tal vez él se limite a decírtelo porque tiene temor, porque no quiere que pienses que solo busca ese tipo de relación contigo. Pero escucha a Pablo:

No se priven el uno al otro de tener relaciones se*uales, 
a menos que los dos estén de acuerdo en abstenerse de la intimidad se*ual 
por un tiempo limitado para entregarse más de lleno a la oración. 
1 Corintios 7:5

Muchas veces no nos gusta que nos hablen de este tema. Sí, somos diferentes y tal vez hubiéramos preferido ser como ellos o que ellos fueran como nosotros… pero Dios nos hizo así porque sabe que de esta manera funcionamos bien. Diseño divino. No lo cuestionemos.

¿Fácil? A veces sí, a veces no. No tengo todos estos “bailes” dominados, pero algo sí he entendido últimamente. No me casé con mi esposo por el mero hecho de querer ser feliz, la idea de Dios en realidad es que mi meta sea hacerle feliz a él… porque amo a este hombre, y porque Dios me amó así y por lo tanto, quiere que yo ame de esa misma manera.

Hace unos días estaba fuera del país dando unas conferencias y en algún momento del día me puse a pensar en todos estos temas,  y le mandé un mensaje a mi esposo. Le pedí algo sencillo: “Escríbeme tres cosas que puedo hacer para ser una mejor esposa para ti”. Me comprometí en mi corazón que no las cuestionaría, que no trataría de leer entre líneas, simplemente leerlas y pedirle a Dios que me ayude a ser la esposa que él diseñó y que mi esposo necesita.(No fueron justamente estas, ¡pero me han servido de mucho!)

Tal vez esto sea lo que tu esposo nunca te diga, pero decidí que podíamos hablar tú y yo del tema, de mujer a mujer, y pedirle a Dios que nos dé sabiduría. Queremos buenos matrimonios, ¡tenemos que empezar por nosotras mismas! 


Wendy

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