viernes, 27 de junio de 2014

Reflexiones de verano {lo que estoy disfrutando}

Vivir la vida con intención implica que nos detengamos a saborear los momentos, observar, meditar (compártelo en Twitter), estar presentes al 100%, dejar a un lado el teléfono cuando corresponda, y muchas otras cosas más. Eso es lo que me he propuesto para este verano. Y, como te dije antes, vamos a ir un poco más ligeras en el blog (aunque para el lunes te traigo un plato fuerte, ¡no pude contenerme! ). Hoy, lo que estoy disfrutando del verano. 

  • Tiempo en la Palabra con mis hijos. Cada mañana, después de desayunar y sin apuro, nos sentamos juntos a leer de uno de los libros devocionales que tienen. Luego buscamos pasajes relacionados. En un cuaderno están copiando el pasaje del día, y memorizando uno por semana. Disfruto escuchar sus opiniones, cómo interpretan lo que Dios dice y juntos entender lo que él quiere que aprendamos.
  • Llevarlos a la natación. Sí, hay un calor horrible, más de 90 grados Fahrenheit (por encima de 32C), y la humedad es alta también. Pero disfruto la alegría de ellos y saber que esas dos horas invertidas bajo el sol ardiente del sur de la Florida implican seguridad y expansión para sus vidas.
  • Reordenar clósets, estantes y gavetas. Es posible que esta te provoque urticaria o dolor de cabeza, pero soy completamente honesta cuando te digo que lo disfruto. La agitación del resto del año no me permite hacerlo, de modo que el verano es un tiempo donde, al bajar la marcha familiar, puedo dedicarme a estas tareas que requieren menos energía cerebral y me producen una satisfacción increíble. Sí, adivinaste, mi personalidad se inclina al orden. El desorden me estresa. #confesiones
  • Lectura. Mi trabajo conlleva que lea mucho material. El ministerio otro tanto. Así que leer algo nuevo, sin ningún propósito que el mero desarrollo personal o simple disfrute, resulta un tanto difícil de insertar en la agenda cotidiana. Me propuse que en este verano terminaría algunos de los libros empezados. ¿Cuál estoy leyendo ahora? Este:
  • Juegos de mesa. Decidí que si no todos, casi todos los días, compartiría esto con mis hijos. ¡Y lo estamos haciendo! Desde dominó, Scrabble y Pairsinpears , hasta un rompecabezas de 1000 piezas que rescatamos ayer en un clóset de la abuela y nos está esperando. Los juegos de mesa implican tiempo alejados de “los electrónicos” (como les llamamos en casa), nos permiten reír juntos, pensar juntos, y claro, un beneficio físico para el cerebro que no viene mal en estos meses de ocio. Si llegaras una de estas noches a mí casa, nos encontrarás haciendo esto.

Hay otras cosas, como ciertos pequeños proyectos de renovación en casa. Tal vez me anime y comparta fotos. Y claro, ¡la copa mundial de fútbol!  

La Palabra enseña que tenemos “una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo”, y este es nuestro tiempo para descansar un poco, recuperar fuerzas, prepararnos para una nueva etapa. Dios es el autor del descanso. Él sabe que lo necesitamos. Con este artículo quiero también animarte a que consideres hacer un alto en tu marcha y la de tu familia. Es muy fácil que caigamos en la trampa de “no parar nunca”, y al final, nos autodestruimos. La vida es un regalo que Dios nos hizo. Su diseño es que la vivamos en la abundancia que él nos da, y parte de eso es descansar y renovarnos. ¿Qué tal si comienzas por el fin de semana? (Te invito a comentarnos qué estás disfrutando tú. ¡Gracias!)

Bendiciones,

Wendy

¿Me acompañarías en Twitter?


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