Yo y mi casa serviremos a Jehová

Hoy tengo una invitada, Edurne Mencia, una amiga española que sirve a Dios, junto con su familia, cerca de la selva amazónica. No nos conocemos en persona pero la tecnología y la pasión por bendecir la vida de muchas mujeres mediante la palabra escrita han acercado nuestros corazones. ¡Gracias, Edu, por aceptar mi invitación!

Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis, si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová
Josué 24:18


Yo y mi casa serviremos a Jehová. Esta declaración de intenciones de Josué siempre ha calado hondo en mi corazón. 

Josué lanza un reto aquí y pregunta al pueblo de Israel a quién van a servir. Lo que me llama la atención es que no pregunta “si” van a servir, sino “a quién”. Cuando decidimos no servir a Dios, automáticamente estamos tomando la decisión de servir a otro: a nosotras mismas, al dinero, a la posición social, al pecado y, en última instancia, a Satanás. No decidir servir a Dios, ya es tomar una decisión. 

Y Josué, sabiamente, decide que él va a servir al Señor, pero no sólo él, sino toda su familia también. Obviamente, él, como cabeza de familia, era quien tenía la responsabilidad de cuidar de que su casa sirviera al Señor también. Pero eso no quiere decir que, por no ser el cabeza del hogar nosotras, las esposas y madres no tengamos nuestro papel que cumplir a la hora de ayudar a encaminar a nuestra familia en los caminos del Señor. Por el contrario, es ahí donde nuestra influencia debe ser más clara y contundente. 

Nuestro ejemplo, nuestras palabras, nuestro comportamiento, aquello en lo que invertimos nuestro tiempo, nuestras respuestas, nuestro compromiso a la hora de hablar de Dios a nuestros hijos, de ayudarles a orar, leer la Biblia con ellos, memorizar con ellos… es indispensable para que nuestros hijos crezcan amando a Dios y con el deseo de servirle. 

Pero nuestra influencia no se extiende sólo a nuestros hijos, también se hace extensible a nuestro marido. A veces en el matrimonio sucede que uno está “más espiritual” que otro, por decirlo de alguna forma ¿no te ha pasado? ¿No has vivido temporadas en las que tu marido ha tenido que tirar un poquito de ti en lo espiritual y otras en las que ha sido al revés, en las que has sido tú la que ha tenido que tirar de él? 

Cuando tomamos la decisión de Josué “yo y mi casa serviremos a Jehová” nos estamos comprometiendo a influenciar en forma positiva, de ayudar a acercar al Señor a todos aquellos que están en nuestra esfera de influencia día a día. 

¿Cómo lo hacemos? ¿Cómo nos convertimos en esa influencia positiva que anime a nuestra familia a permanecer en el Señor? Dios mismo nos da la respuesta: 

Josué 24:14

Ahora,  pues,  temed a Jehová,  y servidle con integridad y en verdad;  y quitad de entre vosotros los  dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto;  y servid a Jehová.

 1. Teme a Dios
¡Oh cuántas cosas nos evitaríamos si en verdad temiéramos a Dios! ¡Si le diéramos el honor y la reverencia que merece como lo que es: el Creador del Universo, nuestro Hacedor, nuestro Padre Celestial, Aquel que planificó nuestra vida desde antes de la creación del mundo! La falta de temor de Dios muchas veces nos hace actuar a la ligera, decir y hacer cosas que no deberíamos. Sé de ejemplo a tu familia mostrando que temes a Dios,  honrándole, glorificándole, dándole el lugar que se merece dentro de tu vida: el número 1. Sé de inspiración para que cada miembro de tu familia se conduzca también con reverencia y honor hacia Dios y hacia Su Palabra.
2. Sírvele con integridad y verdad 
Ser una persona íntegra implica hacer lo correcto con respecto a Dios y a lo que dice en Su Palabra, aun cuando nadie más está mirando…nadie más excepto Dios mismo claro, porque en esas ocasiones en las que pensamos que nadie nos ve, Dios sí lo hace. Pero volviendo al tema, la integridad va de la mano con la verdad. Tener un comportamiento íntegro implica actuar conforme a la Palabra de Dios en todo lo que hacemos, en todo lo que decimos, en nuestras decisiones, en los tiempos buenos y en los malos e ir siempre con la verdad por delante aunque haya veces que nos perjudique. Vernos servir a Dios con integridad y verdad ayudará a nuestra familia a ver en nosotras mujeres que no solo anhelan servir a Dios, sino que desean servirle bien, de la forma correcta
3. Quita otros dioses de en medio 
Recuerda lo que dije al principio: escoger servir a Dios implica, automáticamente, dejar de servir a nadie más. Saca cualquier ídolo que pueda haber en tu hogar, cualquier cosa que quite la atención de los tuyos de Dios en forma negativa. Tal vez sea el internet, la televisión, la música, los videojuegos, el teléfono, los amigos o, simplemente el tiempo que pasamos en estas cosas. Comienza examinándote tú misma y viendo cuáles son los “ídolos” que te están apartando de Dios antes de comenzar a ver los que afectan a tu familia.

Seamos mujeres que influencian a su familia de forma positiva, que los ayudan a tomar decisiones que los acerquen cada día más a Dios para que podamos decir, al igual que Josué…

…Yo y mi casa serviremos a Jehová. 

Contenta en Su servicio,

Edurne 
ElViajedeunaMujer.com
BuenDiaChicas.com



Comentarios

  1. Hacer las cosas en nuestra vida que Glorifiquen a Dios, nuestro testimonio es muy importante, yo le pido s Dios que me ayude a invertir bien el tiempo, hermoso articulo, gracias Edurne

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  2. Amada Wendy......como van tus vacaciones?.....que bella tu invitada y que bendición la enseñanza....ser mujeres que influyan a la familia de forma positiva...que les ayudemos a acercarse cada día a Dios....Amen!...Gracias Edu.....Les mando un abrazo desde Bogotá-Colombia.

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