En busca del tesoro

Mientras estaba de vacaciones hace poco salí temprano una mañana con mi hija a recoger caracoles por la playa. El sol ya calentaba y las olas tranquilas llegaban a la orilla y nos regalaban ese sonido que tanto me gusta. Junto a nosotras había algunos pocos bañistas, y mientras nos inclinábamos a recoger las conchas, por nuestro lado pasaban otros que prefieren esa hora del día para correr y hacer ejercicios. Recogimos varios caracoles, los enjuagamos, nos mojamos los pies en el agua tibia del Golfo y regresamos a nuestra casa temporal.

Durante el día yo pensé varias veces en otras personas que también vi en la playa esa mañana. Caminaban despacio, de un lado a otro, buscando en la arena algo de valor con un detector de metales. Pensé en ellos y también en nosotras, mi hija y yo, caminando muy temprano, un día de vacaciones, en busca de lindos caracoles o algún otro regalo que el mar hubiera traído. Y pensé en mi vida cotidiana, en cuántas veces lucho para salir de la cama en busca de un tesoro, algo de mucho valor que Dios nos prepara cada día si tan solo hacemos el tiempo de buscarlo.

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Bendiciones,

Wendy

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