Un sueño cumplido y una petición


Los caminos de Dios son impredecibles y nunca sabemos exactamente adónde nos llevarán. La vida de fe es una vida emocionante, no me quedan dudas.

Hace ya varios meses me reuní aquí en ciudad con una hermana de la fe a quien solo conocía por correo electrónico. A través de otro hermano, que igualmente solo conozco por esa vía y por teléfono, nos conectamos.  De aquel encuentro surgió un sueño: regresar a mi tierra natal, la isla de Cuba, y llevar un mensaje de ánimo y desafío a las mujeres de varias iglesias allá.

Oramos por nuestro sueño durante varios meses, hicimos todos los trámites correspondientes y nos dispusimos a esperar.

Cuando leas este artículo hoy ese sueño ya se habrá hecho realidad, porque estaré en Cuba dando conferencias en un retiro anual de mujeres cristianas. ¡La emoción que siento no puedo transmitirla usando las letras de este teclado! ¡Mi corazón desborda de alegría!



Verás, el lugar donde estaré dando conferencias fue el mismo campamento donde muchas veces de adolescente y luego una joven participé de retiros. Dios habló infinitas veces a mi vida en aquel lugar. Fue en uno de esos retiros que el Señor me llamó a hablar de su Palabra a otros, yo tenía 16 años y una idea nada clara de lo que aquello significaba.

Allí compartí momentos inolvidables con los que ahora son ya amigos de toda la vida. Vivimos experiencias inolvidables, como contemplar un amanecer desde lo alto de la montaña y quedarnos sin habla ante la majestuosidad de Dios.  

Jamás hubiera soñado que un día regresaría, pero en esta oportunidad a dar en el lugar donde tanto recibí. ¡Dios es tan bueno!

Por eso hoy quiero pedirte que me acompañes orando durante toda la semana por este retiro. Que el Espíritu Santo haga de ese lugar su habitación y las vidas sean tocadas, transformadas, sanadas. Que la mano de Dios nos cubra y sobre todas las cosas, que el nombre de Jesús sea glorificado en todo. ¿Cuento contigo? Espero que sí.

No podré leer las respuestas ni comentarios hasta mi regreso. Todo lo que veras aquí y en Facebook fue programado de antemano porque allí no tendré acceso a Internet. Pero a mí regreso compartiré fotos y experiencias.

Estoy eternamente agradecida a Dios por esta oportunidad. ¿Qué mejor momento del año que este cuando hemos decidido hacer un movimiento de gratitud? ¡Te alabo, Padre! 

“Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” 
(Lucas 1:46-47, NVI).

Bendiciones en tu semana,




Wendy 

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Comentarios

  1. Ah Wendy querida GLORIA A DIOS!!!!! Estábamos orando por esto y seguiremos acompañándote en oración durante tu tiempo en Cuba. El Señor es bueno con nosotras!!! Emocionada por cómo el Señor te va a usar para ser de bendición en tu tiempo con las hermanas allá. Un abrazo!!!

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    Respuestas
    1. Gracias, mi querida Edu! No me había dado cuenta de los comentarios pendientes que tenía aquí. Un abrazo!

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