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Mostrando entradas de enero, 2015

Hay un plan para llegar a las alturas

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Al principio de este año te comenté que iba a leer y estudiar el libro de los Salmos. Y así lo he estado haciendo. Tengo una pequeña libreta de notas donde anoto lo que un versículo me dice a nivel personal pues creo, porque la Biblia lo dice, que el Espíritu Santo nos hace entender lo que Dios revela en su Palabra. Además decidí que usaría dos colores para marcar, rosado y verde (sin ningún motivo específico). Con el verde marco lo que el Salmista dice sobre Dios y con rosado lo que dice sobre su sentir, sus emociones, etc.


Hoy quiero compartirte algo que habló a mi vida hace unos días, en el salmo 18. Y en mi libreta le llamé: el plan estratégico de Dios”. El versículo 30 es el primero que quiero destacar:
“El camino de Dios es perfecto”.
Tú y yo necesitamos creer con nuestra mente y corazón esa verdad. Cuando ponemos nuestras vidas en manos de Dios tenemos que confiar en que su camino es perfecto. Perfecto no significa fácil, no significa que siempre me guste, no significa que todo s…

Decepciones, ¿qué hacemos con ellas?

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Decepciones. Todos las sufrimos. Todos las causamos. A todo nos afectan. Pero tres en una semana me parecía mucho… demasiado. Las emociones todas mezcladas. Enojo. Frustración. Tristeza. Y todas luchando por abrirse paso y salir gritando. Cada una más fuerte que la otra.

Quizá tú también has estado ahí. O estás ahora mismo. ¿Qué hacemos con las decepciones? ¿Cómo las procesamos?
De nada vale esconderlas o tratar de disfrazarlas porque en algún momento sacarán las narices. Podemos conversarlas y eso suele mejorarnos. Es necesario si hay seres queridos involucrados. Pero no es suficiente. A veces el dolor de la decepción sigue ahí. En ocasiones yo las escribo, como ya seguro te diste cuenta. Me ayuda. Pero tampoco es suficiente. ¿Sabes lo único que ha sido suficiente para mí? Procesarlas con Jesús...
TE INVITO A SEGUIR LEYENDO EN ESTE ENLACE. Hoy estoy en Bibliavida.com y en crosswalk.com
Además quiero hacer un anuncio:

Si ya no lo sabes, comenzando el próximo lunes, una nueva serie: &quo…

De la vida y un sándwich quemado

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Llegué a la casa luego de un largo día, en zapatos altos. Si estás leyendo esto y no eres mujer, o nunca te has pasado un día entero con zapatos altos…es agotador, por no decir más. En fin, tenía hambre pero era tarde y no quería comer mucho, así que decidí prepararme un sándwich sencillo con queso y ponerlo en el horno. 

Di dos o tres vueltas y cuando miré… ¡se estaba quemando! Abrí la puerta del horno y lo saqué lo más rápido que pude, pero el pan ya no tenía su color original, ahora estaba demasiado tostado. Lo miré y luego tomé un cuchillo y empecé a raspar lo quemado.
Mientras lo hacía me vino a la mente cómo a veces la vida se parece a mi sándwich quemado. 
Hacemos planes, nos ilusionamos…pero las cosas no salen como habíamos pensado. En lugar de un delicioso sándwich de queso al horno, tenemos un pan quemado, con queso demasiado derretido y un sabor no tan agradable. Sin embargo, Dios usa todas esas oportunidades para enseñarnos algo, y en este caso ese algo es nuestra actitud. (…

Lecciones de una libélula

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Era temprano en la mañana, todo en silencio a mi alrededor excepto el goteo del café que colaba para comenzar el día.

“Tac, tac, tac”, escuché el ruido como de algo que chocaba contra un cristal. “Tac, tac, tac”, se repitió. Salí de la cocina y fui a revisar la puerta de cristal que sale al patio. Ahí estaba la causa del ruido. Una libélula que volaba contra la puerta, literalmente. Insistía en seguir su trayectoria a pesar de que una y otra vez se daba contra la enorme masa de cristal.

En ese momento, mientras pensaba en por qué la libélula no desistía al ver que no avanzaba, que el camino no llegaba a ninguna parte y porque de seguro debía dolerle estar golpeándose contra la puerta, pensé en mí…y también en ti. ¡Tantas y tantas veces somos como esa libélula!...


PARA SEGUIR LEYENDO, SIGUE ESTE ENLACE. Hoy estoy en Bibliavida.com.

Bendiciones,

Wendy

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Emigrante e inmigrante

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Emigrante e inmigrante. Soy ambas cosas. Justamente hoy hace 14 años que mi esposo y yo salimos de nuestro país, dejando atrás todo lo conocido, cómodo hasta cierto punto porque era lo familiar. Dejamos atrás la familia, los amigos, la iglesia. Toda una vida. Para comenzar otra.

Cuando uno emigra hace eso. Deja todo. Quema las naves como Hernán Cortés, para usar la popular frase, y decide que no hay vuelta atrás. Hay que empezar de cero.
Y entonces nos convertimos también en inmigrantes. Esta es la persona que llega a otro país y allí decide establecerse. Decide que a partir de ese momento, ese nuevo suelo será su casa, su país.

En estos 14 años he aprendido que en el tema de la emigración/inmigración solo hay dos clases de personas: los que deciden que ya que han emigrado e inmigrado ahora tienen que comenzar una nueva vida. Y aquellos que, a pesar de haberlo hecho, quieren seguir viviendo en el nuevo lugar como si todavía estuvieran en el anterior.
También he aprendido en estos 14 añ…

El día que mis ojos me engañaron

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Era uno de los tantos días en que manejo de aquí para allá en una ciudad donde el tráfico no descansa. Como iba de este a oeste, y era temprano, el sol quedaba a mis espaldas.


A lo lejos vi algo que parecía humo, y como no es la primera vez, enseguida pensé: “Oh, Dios, por favor, que no sea un fuego”. Cerca de donde vivo hay zonas forestales que de vez en cuando arden por la sequía combinada con la indolencia.  En fin, seguí manejando mientras lo que a mis ojos parecía una columna de humo se acercaba cada vez más.

Entonces un pensamiento cruzó mi mente: “Pero hace pocos días llovió, es muy difícil que ocurra otro incendio…” Y me di cuenta, el sol a mis espaldas, era muy temprano… ¡llevaba puestas mis gafas de sol! Me las quité y la “columna de humo” se mostró tal cual era: nubes oscuras, algo de la noche que estaba comenzando a disiparse ante los rayos del sol.

¿Y acaso no nos pasa muchas veces así en la vida? Enseguida recordé las palabras del Pablo que cité al principio...…

Cuarto aniversario, lecciones aprendidas y un regalo para ti

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Siete maneras de vivir mejor la semana, el mes, el año...

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¿Sabías que en el siglo XXI estamos padeciendo de un problema general? Se llama falta de atención. Y no me refiero a la enfermedad desde el punto de vista clínico. No, me refiero al fenómeno que cada vez se expande más por la sociedad aplastada por el peso de la tecnología.


Varios estudios han demostrado cuánto ha disminuido la productividad de las personas porque sus cerebros están cambiando constantemente de actividad: correo electrónicos,  alerta de mensajería instantánea, mensajes de texto, varias ventanas abiertas en el navegador de internet y un ratón que hace clic aquí y clic allá, actualizaciones en Facebook, llamadas telefónicas... solo de pensarlo me agota pero sé que así vivo yo también.

El resultado de todo esto es, como dije, poca productividad. El famoso mito de la multitarea quita más de lo que da.  Muchas tareas comenzadas, pocas terminadas. Agotamiento físico y mental.

Y últimamente Dios ha estado llamando mi atención al respecto. Aparentemente estamos e…

Porque empieza un año nuevo, y siempre es bueno empezar otra vez

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Un nuevo año. Una página en blanco. Doce meses más para escribir en la historia de nuestra vida. Y aunque si lo analizamos fríamente es solo una cuestión “psicológica” porque simplemente terminó un día y comienza otro, y en el gran panorama de la vida nada cambió, creo que nos hace bien pensar en esto. Pensar que tenemos otra oportunidad para empezar desde cero. Otra oportunidad para analizar y hacer cambios. Una nueva oportunidad para contar bien nuestros días.


Si ya hace un tiempo que lees este blog sabes que aunque sí me gustan las metas y cada año tengo algunas, ya no tomo “resoluciones de año nuevo”. Hace un tiempo decidí que en lugar de eso escojo una palabra que será una especie de brújula y un versículo bíblico que me servirá de lema. Te confieso que este año me ha costado un poco más escogerla. Y si me preguntas por qué, no sabría decirte. He tenido muchas conversaciones con el Señor al respecto. He anotado palabras, en papel y en mi mente. Y no es que sea algo mágico ni estra…