Amar al esposo

Hoy te presento a Jéssica Jiménez, mi última invitada para la serie "Amor, con diseño divino". Ella es mexicana y nos conocimos en el mundo del blog; Jéssica escribe en "Con visión de hogar". Aunque es una profesional univesitaria, ahora se considera a sí misma una profesional del hogar y hoy nos comparte sus experiencias en amar al esposo, sobre todo cuando cambian las circunstancias después de ser mamás. ¡Que lo disfrutes!



Durante siete años tuve la oportunidad de amar y atender de mi marido, creo yo, lo mejor que pude, pues no teníamos hijos.

Cocinaba platillos nuevos; horneaba postres regularmente; íbamos de viaje muy seguido;  salíamos a cualquier hora, lugar y tipo de clima; casi siempre podíamos andar juntos a todos lados; nos sentábamos calmadamente a platicar horas sobre lo que Dios tenía para nuestras vidas y en el ministerio; podíamos discutir las diferencias en el momento que se necesitara; disfrutábamos dormir la siesta; teníamos una noche especial en la semana… y bueno, para no hacerla larga, podía hacerme cargo de todos los detalles, ¡tenía tiempo hasta de lustrar sus zapatos!

Hace 5 años, Dios decidió por fin enviar a nuestro deseado y precioso hijo.

La vida organizada, aun cuando yo también trabajaba fuera de casa en aquéllos tiempos, se volvió caótica para mí, pues quedé muy débil y delicada de salud, me dieron de alta de la cesárea casi un año y medio después del nacimiento. Por su parte, el bebé prematuro demandaba cuidados y atención especial.

Años antes habíamos acordado que si podíamos tener un hijo, yo me dedicaría tiempo completo al hogar.

Lo lindo del matrimonio y lo expectante de ser ama de casa y tener un hijo, dio lugar a tensión,  falta de conversación sobre nosotros, descuido, depresión, distanciamiento, irritabilidad, cambios en los tonos de voz y agotamiento físico y emocional.

Nadie nos cuenta que eso sucederá y que hay que estar en alerta cuando se vaya empezando a fragmentar. Cuánto hubiera agradecido tener a alguien que de forma práctica, sincera y transparente me lo hubiera dicho y/o me hubiera brindado acompañamiento para que no pasara, a no dar lugar a las zorras pequeñas minando mi relación.

Tratando de estudiar sobre el tema para recuperar mi amor a mi marido, me di cuenta de que el mundo está lleno de hogares sin vida, con relaciones rotas y sin gozo por dejarse llevar por la marea de las circunstancias que han cambiado y se quedan así.

Las relaciones se hacen duraderas con diligencia y perseverancia en todo momento, hay que planear 
una estrategia para que sea llevadero y dañe lo menos posible.

Para seguir amando al esposo aun siendo padres, hay que sentarse a platicar sobre las nuevas “limitaciones” que se viven, sin dejar de ver las nuevas bendiciones. No se puede tener todo en esta vida.

Hay que disfrutar el tiempo que tengamos a nuestros hijos porque en un abrir y cerrar de ojos se van a ir. He conocido varias parejas que esperan que los “críos” se casen para poderse divorciar.

El amor es una decisión y compromiso que hay que regar y cuidar todos los días. Si quiero ser amada debo amar yo primero, como Dios mostró Su amor hacia nosotros.

Hay que esforzarse y empezar por cosas realmente sencillas. Aquí van algunas ideas:
  • Cuidar mi relación con Dios, pedirle fortaleza y perseverancia para dar amor a mi esposo.
  • Recordar la necesidad de abrazar. El abrazo da seguridad, amor, tranquilidad, quita el estrés y recupera el apego.
  • Según los expertos “hay que dar cuatro abrazos al día para sobrevivir, 8 como mantenimiento y12 para el crecimiento personal.” Así que ahí calcúlale.
  • Pregunta a tu esposo cómo se siente amado y anota sus respuestas. Luego haz papelitos con ellas y guárdalas en cápsulas vacías que puedes conseguir en las farmacias. Busca un frasco y decóralo con listones y corazones y coloca ahí las cápsulas para que cada día tengas una acción de amor para tu amado ;)
  • Compra una docena de tarjetas de San Valentín y regálale una cada mes durante tooooddooo el año!
  • Míralo y sonríe. ¡Eso llegará a su corazón!
  • Escribe una nota que diga “Te amo” junto con sus golosinas preferidas en su sillón.
  • Administra tu energía durante el día, deja para después lo que no es prioritario y prepara todo para dedicar un tiempo para conversar acompañados de un rico postre.
  • “El que tiene el estómago lleno rechaza la miel; pero al hambriento, hasta la comida amarga le sabe dulce” (Proverbios 27.7, NTV). Mímalo mucho, él tiene gran necesidad de sentirse tangiblemente amado, dale afecto, cariño y compañerismo.

Los dardos del maligno van contra la familia. La entrega se basa en lo que puedo dar, no recibir. Hay que mantener el deseo vivo de ser la mejor esposa y recordar que somos más efectivos juntos que separados.

“Vivan una vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de Cristo. Él nos amó y se ofreció a sí mismo como sacrificio por nosotros…” (Efesios 5.2, NTV).

Cuidemos que el corazón no deje de latir por nuestro amado y seamos decididas en derramar amor hacia el complemento perfecto que Dios diseñó especialmente para nosotras.

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Comentarios

  1. Gracias por los tips Jessica! Me los anoto ;) Cuando empezamos a tener hijos hay muchas cosas que dejamos de lado y después como que nos cuesta mucho volver a hacerlas. Muy útil!! Bendiciones =)

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    1. Gracias por escribir Edur, qué bueno que fue de bendición!

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