viernes, 6 de febrero de 2015

Viviendo nuestro amor divino {un testimonio}

Mi invitada de hoy es Silvia Arvelo. Nos conocimos hace ya más de tres años en un evento para mujeres en el ministerio, She Speaks. Silvia es la fundadora de la organización Women's Empowerment Services. Consejera y mentora profesional. De origen argentino, vive en los Estados Unidos junto a su familia. La historia que estás a punto de leer es un testimonio de amor, con diseño divino, en circunstancias inesperadas y difíciles. 



Miguel y yo estábamos disfrutando de una deliciosa comida en uno de nuestros restaurantes favoritos, los dos solitos, como nos gusta todos los viernes por la noche. Mi mejor amigo y yo siempre nos proponemos tener nuestras citas románticas porque nos encanta el regalo que Dios nos dio... el uno a otro. Miguel se volteó hacia mí y dijo:

—Silvia, todo sucede por una razón.
— ¿Qué quieres decir?
—Cada decisión, grande o pequeña, nos ha traído al lugar que nos encontramos hoy.  ¡Nosotros estamos verdaderamente bendecidos por Dios! —me contestó él.

Continuamos recordando cada decisión (inteligente o no tan inteligente) que habíamos tomado como pareja. Los riesgos que corrimos con inversiones y mudanzas, ¡algunos pudieran llamarnos locos!

Pero, déjame contarte un poco acerca de nuestra historia que comenzó hace casi 30 años atrás...

Era un domingo, el 30 de noviembre de 1986, yo estaba en la iglesia y entra un joven con pantalón azul claro, zapatos negros y medias blancas, ¡no me gustó para nada! Si has estado en una iglesia por algún tiempo ya sabes que el chico nuevo consigue la atención de todas las chicas y especialmente de la hija del Pastor. Sí, terminó ganando mi corazón, el corazón de mi familia y el corazón de nuestra iglesia. El 23 de enero de 1987 me convertí en su novia, y sí, dejó de usar esos pantalones con las medias blancas.

Dieciocho meses más tarde estábamos locamente enamorados y diciendo el famoso "sí" en el altar. Nos casamos con el mismo ministro que casó a mis padres. Fue un día muy especial y perfecto, tal como lo imaginamos. Tres meses después de nuestra boda nos enteramos de que estaba embarazada de nuestro primer hijo. ¡Estábamos contentísimos!

Antes de nuestro primer aniversario de boda sosteníamos a una niña preciosa. Recuerdo que pensé: qué vida tan perfecta vida, no me puedo imaginar nada mejor.  Esto es lo que la mayoría de nosotras las mujeres sueña cuando niña, ¿no?

Sin embargo, pudimos disfrutar de esos preciosos momentos solo un poquito más.

Nuestras vidas estaban a punto de cambiar, y cambiar drásticamente. Una tarde, Miguel se puso muy enfermo y perdió toda sensación en su lado izquierdo. Nos dio miedo y buscamos ayuda médica inmediatamente. En pocos días lo diagnosticaron con esclerosis múltiple.

Yo tenía 20 años, con un bebé, casada con un hombre de 26 años recién diagnosticado con una enfermedad terrible, una condición que pocos conocían. Había más preguntas que respuestas y, lo más importante, no había medicamentos probados en aquel momento.

Perdí el control de mi mente y comencé a imaginar un futuro desolador: dejando a un lado mis sueños para cuidar de este hombre, quizás no tendría más hijos o (¡que Dios no lo quiera!) nuestra hija había sido expuesta a esta terrible enfermedad.

Las preguntas nublaban mis pensamientos: ¿puedo quedarme en este matrimonio? Si lo termino antes de que se ponga muy enfermo, ¿será que la gente me vería como una mala persona? ¿Qué pasa con los votos que hice que incluían "en salud y enfermedad?" ¿Y qué pasa con la vida que me imaginé, en la que estaríamos juntitos a los ochenta, viajando por el mundo y viviendo nuestros sueños?

Ahora no solo me sentía muy mal por la situación sino que también me sentía culpable por tener esos pensamientos.

Pero Dios me ha recordado una y otra vez que sirvo a un Dios de esperanza. En Génesis 8:1 dice: "pero Dios recordó a Noé... y la inundación comenzó a desaparecer". Mi amiga, Dios no se ha olvidado de ti ni de tu situación. Servimos a un Dios que ama y cuida de todos sus hijos.

Mi familia y amigos son de mucho apoyo. Nunca olvidaré entrar a casa de mi madre y encontrarme con los brazos abiertos de mi Nona Chabela. Sin palabras, solo un abrazo que se quedará conmigo para siempre. Aunque ese abrazo ocurrió hace más de veinte años, todavía lo tengo vivo en mi mente. Mi abuela ya no está con nosotros, pero su impacto en mi vida nunca será olvidado. Nunca sabrás el impacto que tus acciones puedan tener en una vida necesitada.

Dios me dio una escritura durante junio de 2013, Isaías 61. He sido designada para llevar la buena noticia de esperanza a los pobres y a los quebrantados de corazón. Ahora entiendo y acepto el llamado sobre en mi vida.



¿Cómo estamos hoy, preguntarás? Tenemos el más fuerte, feliz y saludable de los matrimonios, mucho mejor que lo que cualquier jovencita se puede haber imaginado. Miguel, en verdad, hay días buenos y algunos no tan buenos. Sin embargo, sabemos que su vida es un milagro de Dios. Dios me recuerda constantemente que me ama y me envuelve sus brazos cuando más lo necesito. Sí, miramos adelante a envejecer juntos, viajando y viviendo juntos el resto de nuestros sueños.

¿Ves por qué Miguel dijo en nuestra cena que todo sucede por una razón...? Yo creo, con todo mi corazón, que Dios lo quería a él para mí y a mí para él, desde antes del comienzo del tiempo. 


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3 comentarios :

  1. Wow! Qué hermoso testimonio de la gracia de Dios, oremos por las personas que tienen esta enfermedad.

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  2. Qué Hermosa, y Edificante Historia. Una vez más quedá comprobado, Qué Dios tiene los planes perfectos para sus hijos amados. Podemos tomar desiciones mil, pero cuándo ponemos toda confianza en Cristo Jesús y en Nuestro Padre Jehová. Vemos su cobertura y como transforma lágrimas y quebranto para ser Glorificado.
    Gracias por compartir su Historia. Que Dios continue la obra en usteds a fin d ser Bendecidos y d Bendecir a otros. Llevando su Palabra y Glorificandolé en cada momento.

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  3. No se si ya tuvieron la oportunidad d leer dobre esta chica. Les comparto su historia. Tiene esclerosis multiples. Pueden ver sus videos en You Tube. Ella es maratonista, corredora. Su . es d Gran Inspiración.

    La historia de Kayla Montgomery es de esas historias que no te deja indiferente. Una corredora que pese a ser diagnosticada de esclerosis múltiple ha luchado y entrenado duro para seguir adelante y convertirse en una atleta de alto rendimiento.

    Lo peculiar de su historia es que justo al llegar a meta, se desploma y deja de sentir sus piernas, entre gritos de deseperación y dolor. Su entrenador tiene que esperar justo en meta para cogerla. A los pocos minutos, cuando sus piernas se enfrian, se recupera y puede volver a andar, pero imaginaos la sensación y el dolor.

    Tal y como dice Kayla, es muy duro luchar y hacer deporte cuando es tu propio cuerpo el que se vuelve en tu contra. La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa, pero Kayla seguirá entrenando y dando lo mejor de sí misma. Sin duda, todo un ejemplo de superación.

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