¿Y qué hacemos después del domingo de resurrección?

Lunes. Lunes después del domingo de resurrección. Lunes después de una cumbre espiritual y emocional. 

Otro lunes más. Quizá con una enorme pila de ropa esperando ser lavada, una larga lista de cosas por hacer y sin saber por dónde comenzar. Otro lunes con las mismas preocupaciones del sábado que todavía no se resuelven, solo que tuvieron un domingo de por medio. A lo mejor para ti es otro lunes de soledad, u otro lunes de dolor, o simplemente un lunes cualquiera, sin mucha inspiración ni motivación para seguir adelante.


Pero no se supone que sea “otro lunes más” después de la resurrección. ¿Qué tal si lo analizo desde otro punto de vista? ¿Qué tal si recuerdo las palabras de aquel apóstol, primero perseguidor, y luego perseguido?

“Y si nuestra esperanza en Cristo es sólo para esta vida, somos los más dignos de lástima de todo el mundo…  pero esta resurrección tiene un orden: Cristo fue resucitado como el primero de la cosecha, luego todos los que pertenecen a Cristo serán resucitados cuando él regrese.” (1 Corintios 15:19, 23)

Si reducimos la resurrección a un gran evento que identifica nuestra fe pero no vivimos creyéndola y teniéndola como el destino final, entonces realmente sí, es un lunes cualquiera. Si vivimos mirando a Cristo y su resurrección solo como algo de esta vida, sin recordar que aquí estamos de paso, que somos extranjeros y que todavía no hemos llegado “a casa”, realmente nos hemos perdido el quid del asunto.

La resurrección es victoria. Victoria sobre la muerte. Victoria sobre todo lo que esclaviza. Victoria sobre los imposibles. Victoria sobre los lunes comunes y corrientes.

La resurrección me recuerda que cuando conozco a Cristo puedo experimentar el mismo poder que aquel domingo inigualable lo levantó para siempre de los muertos.

La resurrección me recuerda que tengo otra oportunidad para empezar. Que así como marcó un nuevo comienzo en la historia del mundo puede marcar un nuevo comienzo en mi vida, porque ese poder, el que devoró la muerte, el poder de Dios, puede hacer cualquier cosa.

La resurrección da sentido a mi existencia si de una vez y por todas entiendo que Dios me trajo de muerte a vida y ahora tengo la misión de compartir con otros la noticia, tal y como hicieron las mujeres aquella mañana de la primera gran resurrección.

La resurrección me sirve de faro para no desviarme a izquierda ni derecha. Sí, vendrán tormentas, huracanes, sismos, físicos y emocionales, pero la resurrección me recuerda que son solo de carácter momentáneo. Ese no es el final.

La resurrección es esperanza ante el diagnóstico fatídico y la sentencia de divorcio, y también para la llamada que nunca quisiéramos recibir y para el adiós que no queremos decir. La resurrección es la esperanza de que un día habrá un amanecer diferente, sin más listas de pendientes ni soledad ni montones de ropa sucia. La resurrección es esperanza en una vida mejor, tal y como lo creyeron los héroes de la fe que menciona Hebreos 11.

Sí, es un lunes. Pero no es un lunes cualquiera porque este lunes es un regalo más para vivir la vida abundante que aquel domingo de resurrección hizo posible. Si lo miro como un lunes cualquiera me habré perdido la bendición de vivir en el poder de Dios para dejar que él cumpla su propósito y yo la misión que me haya encomendado… incluso con montones de ropa sucia, listas de pendientes y fragilidades humanas.

Hoy es lunes pero no un lunes cualquiera, hoy es un lunes donde quiero vivir conociendo más a Cristo y experimentando el poder que se manifestó en su resurrección. 

Vive como Dios lo diseñó,

Wendy

Comentarios

  1. ¡De gran bendición este mensaje para mi vida Wendy! :) ¡Dios te bendiga! Atte. Mar LS de México D.F. :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario