Hablemos de decisiones y corazones {Semana 1, día 2}

¡Hola! Hoy es miércoles y debes haber leído ya el capítulo uno y quizá el dos. ¿Qué tal si pensamos un poco en lo que hemos visto hasta ahora?


Tal vez no habías considerado antes que la sabiduría es un componente esencial tanto para lo pequeño como para lo grande cuando de decidir se trata. Y es muy probable también que ya hayas llegado a la misma conclusión que yo: en este mundo tenemos muchas mujeres inteligentes, pero hay escasez de mujeres sabias.

Por eso quiero preguntarte, ¿le pides a Dios sabiduría para cada día o solo cuando enfrentas algo que no sabes cómo solucionar?

Buscar sabiduría tiene que convertirse en un hábito. Y ya sabemos que la encontramos de dos maneras: pidiéndosela a Dios y buscando en su Palabra lo que él nos ha dado. De ahí que quiera enfatizar algo que mencionamos en el capítulo 1:
Si leemos la Palabra de Dios sin la ayuda del Espíritu Santo, estaremos simplemente leyendo un libro. Necesitamos de él para poder entender las verdades divinas que allí están. Mira cómo lo dice el propio Jesús: “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho” (Juan 14:26, cursivas de la autora).
Mi querida lectora, ningún libro tiene el poder para transformarnos como la Biblia, porque es la Palabra de Dios, pero tú y yo necesitamos disponer nuestro corazón a escuchar lo que el Espíritu nos enseñará. Aunque decidamos que queremos ser sabias a la manera de Dios, si no nos sujetamos a él, nada sucederá.

La segunda cosa que quiero resaltar hoy se relaciona con el capítulo 2: ¿Cómo está tu corazón, alineado con Dios? ¿Le sometes a un chequeo diario o estás dejando que la sabiduría del mundo obstruya tus arterias?

Las palabras de Matthew Henry, que citamos en este capítulo al comentar Proverbios 4:26, nos hablan de manera clara y directa: “pon la palabra de Dios en una balanza y lo que has hecho, o estás a punto de hacer, en la otra, y mira si se corresponden; examina si tu camino será bueno ante el Señor y si va a terminar bien”.

Nuestro corazón emocional, espiritual, necesita ser examinado y cuidado, tal y como hacemos con nuestro corazón físico. 

Vamos a conversar
  • Pensando en el versículo de la semana, Proverbios 9:10, ¿por dónde comenzamos para ser mujeres sabias?
  • ¿Qué diferencia existe entre una mujer inteligente y una mujer sabia?
  • Seguro has escuchado la frase “sigue tu corazón”. ¿Qué crees ahora que leíste este capítulo? ¿Será bueno que “sigamos” a nuestro corazón?

Únete a la conversación en la sección de Comentarios, o en la página de Facebook. Recuerda usar la etiqueta #unamujersabia

¡Seguimos avanzando!

Bendiciones,

Wendy 

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Comentarios

  1. de niña mis tios me decian, que era muy inteligente, sin embargo al llegar a la juventud he tomado muchas malas desiciones, lo que me confirma, que no he sido sabia para nada, ni he usado de prudencia, cuanto cuidado debemos tener a cada momento, suplico a Dios por sabiduria! hay muchas situaciones en que no se que hacer!, agradezco hermana Wendy por este estudio!!, dios la bendiga!

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    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, Cris. Y si se la pides, él te la dará. Bendiciones.

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