miércoles, 6 de mayo de 2015

Vamos a hacer un chequeo

Leyendo un artículo publicado en el blog de Trisha, una amiga misionera, me animé a revisar cómo van mis metas con mi palabra y versículo para este año 2015.
“Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido” (Hebreos 10:36).
Perseverar. Esa es mi palabra. ¿Cómo me está yendo?


Bueno, logré terminar el libro y por esa meta me siento muy feliz. La sensación de completar algo la disfruto mucho. Quizá deba decir que soy una persona de “proyectos”. Me gusta tener proyectos y terminarlos. Doy gracias a Dios porque me permitió tener el tiempo para dar este por acabado. Aunque todavía queda algo pendiente… más adelante te contaré.

No ha sido igual con mi meta de hacer ejercicios más a menudo, todavía tengo que perseverar hasta que se convierta en hábito.

Algunas veces todavía siento dudas con respecto a diferentes cosas o personas… tengo que perseverar en creer lo que Dios ya me dijo, y en amar, como también él me dijo. ¡No es fácil este asunto de perseverar!

Sigo leyendo el libro de Salmos, hoy leí el 112, y los versículos que más me hablaron fueron: Salmos 112:1,2, 7 y 8. Persevero en mi meta de saborear este tesoro bíblico porque quiero acercarme mucho más al corazón de Dios, escuchar su voz.

Estoy perseverando también en poner en práctica lo que yo misma escribí en “Una mujer sabia”, sí porque el hecho de que escribamos sobre un tema no quiere decir que ya lo dominemos por completo, seguimos como Pablo marchando hacia la meta, o como dice Lysa TerKeurst, progresando de manera imperfecta.

¿Quieres saber en qué otra cosa estoy perseverando? En dar prioridad a lo verdaderamente importante, comenzando por mi esposo y nuestra relación. Pasar más tiempo juntos, conversar más, soñar más, reír más juntos. He descubierto que por alguna razón a veces como mujeres nos sentimos “culpables” si por un rato o unos días nos “escapamos” con nuestros esposos. ¡No caigas en esa trampa! Tienes que dar prioridad a esa relación, recuerda que por ahí comienza todo. Así que ponlo en tu agenda, busca ayuda para el cuidado de los niños, pero no dejes de dedicar tiempo a tu esposo.

También a mis hijos. Hacer tiempo para jugar, para caminar, para escuchar, para abrazar, para consolar, para las cosas grandes y las pequeñas, tiempo para ser su mamá.

En algún que otro momento he luchado con el desánimo, pero persevero en creer a la Palabra y no a mis sentimientos porque el corazón puede engañarnos con mucha facilidad.

Y persevero en seguir el llamado de Dios a escribir en este blog, escudriñar la Palabra y descubrir junto contigo la vida plena y abundante que tenemos en Jesús, la belleza de vivir como Dios lo diseñó.

Ahora te toca a ti, ¿cómo vas con tus metas? ¿Me contarías? Puedes hacerlo debajo, en la sección de Comentarios.

Bendiciones,


Wendy 

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