viernes, 2 de octubre de 2015

Orando con la Biblia, por dónde empezar

Orar con la Biblia. Creo que debemos ante nada definir lo que no es. No es una fórmula mágica, no es un amuleto, no es una manera de conseguir todos nuestros deseos caprichosos. Orar con la Biblia es orar conforme a la voluntad de Dios, buscar que nuestro corazón esté alineado con el de él. Su voluntad está declarada en su Palabra. Y en Juan leemos: “Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada” {1 Juan 5:14}.


Al comienzo del año 2014 Dios me retó con esta palabra del libro de Job; pero ahora, varios meses después y cuando nos disponemos a pasar un tiempo de búsqueda de Dios en oración, estos versículos regresan a mi mente, y por aquí quiero que comencemos nuestro tiempo:

Si de todo corazón elevas tus manos,y te dispones a rogarle a Dios;y si te arrepientes de toda maldad,y alejas de tu casa la iniquidad,podrás levantar la cara limpia de pecado,y podrás sentirte libre y sin ningún temor;te olvidarás de tus tristezas,o pensarás en ellas como el agua que pasa.Tu vida será más clara que la luz del mediodía,y aun la oscuridad será como el amanecer.Volverás a confiar porque tendrás esperanza;y rodeado de paz podrás dormir tranquilo.Job 11: 13-18, RVC

La oración, mi querida lectora, no es algo que hacemos para que simplemente Dios nos escuche y conceda los deseos de nuestro corazón. ¡La oración es mucho más! La oración es la manera en que nos relacionamos con Dios, a nivel íntimo, sin necesidad de ninguna otra persona. Solo tú y Dios.

En este pasaje Sofar, uno de los amigos de Job, le presenta este desafío: Si de todo corazón elevas tus manos y te dispones a rogarle a Dios. Cuando oramos necesitamos preparar nuestro corazón, como dice la NTV. ¿Cómo se prepara el corazón? El mismo Sofar nos da la respuesta más adelante: “si te arrepientes de toda maldad, y alejas de tu casa la iniquidad”. Todo tiempo de oración debiera llevarnos a confesión, confesar delante de Dios nuestra maldad, nuestros pecados, aquellas cosas que ensucian nuestro corazón y entristecen el de Dios.

Por alguna razón me da la impresión de que en el cristianismo actual queremos declarar, reprender, reclamar…pero no confesar. Y no hablo de “confesar una palabra”. No, hablo de confesión de pecado, de reconocimiento de que todavía hay mucho que necesita ser cambiado. Y permíteme aclarar algo, esta confesión no es para salvación. Si ya Jesús es el Señor y Salvador de tu vida, si ya reconociste tu necesidad de su presencia, no tienes que pedirle que te salve más. Esa obra ya está hecha. Esta oración es para santificación, para que el Señor nos cambie, para que nos haga ver aquello que no está bien y que necesita ser reconocido, confesado y transformado.

¿Y viste qué bello el resultado de la confesión? Está en los versículos del 15 al 18. Léelos de nuevo. Algo precioso sucede cuando disponemos nuestro corazón y confesamos nuestra maldad.

Quiero dejarte hoy un desafío, ve a tu Padre, en secreto y pasa un tiempo de confesión con él. Sobre todo si hace mucho que no lo tienes, este tiempo será un refrigerio para tu alma. Te ayudo con unos pasajes de la Biblia:
 “Pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” 1 Juan 1:9
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan. Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda y guíame por el camino de la vida eterna” Salmos 139:23-24
“¿Cómo puedo conocer todos los pecados escondidos en mi corazón? Límpiame de estas faltas ocultas. ¡Libra a tu siervo de pecar intencionalmente!” Salmos 19:12-13a 
“El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios” Salmos 51:17.

Que el Señor bendiga este tiempo y que siempre sea nuestro deseo alzar las manos y rogar a Dios, con un corazón sincero y quebrantado.

Una nota por si no lo leíste ayer, amazon está ofreciendo “Una mujer sabia” en versión digital a precios descontados, y ¿a quién no le gustan los descuentos? Por eso quise compartirte la noticia. 


Bendiciones en tu fin de semana,


Wendy

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8 comentarios :

  1. Gracias por compartir con nosotros tan edificantes y bendecidas palabras. Dios le continúe bendiciendo!

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  2. es verdad nos cuesta tanto reconocer nuestras areas donde somos debiles o fracasamos , pero con la ayuda de Dios todo es posible,

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  3. Hola Wendy como siempre Excelentes palabras, pero tengo una duda y con mucho respeto te la expongo porque me gustaria que me dieras tu punto de vista o si soy yo la equivocada me des orientación, leyendo el contexto completo del capitulo 11 de Job se habla como Zofar acusa de maldad a Job, igual que los otros dos amigos Bildad y Elifaz cierto, aun asi Zofar exhorta a Job diciendole que buscara a Dios para que el lo ayudara pero en lugar de estar llevando a Job a este punto en que se juzgara a sí mismo, ellos estaban promoviendo en él un espíritu de vindicación propia, es decir ellos estaban atacando a Job, lo cual le obligaba a defenderse a sí mismo.
    (Como resultado, ellos no estaban introduciendo a Dios en esa escena. Ellos no hablaron de un Dios de misericordia y de gracia, sino de un Dios legal. Y aunque Él es un Dios de ley, también es un Dios de gracia y de misericordia. Ellos expusieron la experiencia, la tradición y la legalidad; pero no trajeron la verdad)...Entiendo que lo que quieres enseñarnos con respecto a la Oración y nuevamente gracias por todas tus palabras son de gran ayuda...Bendiciones.

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    1. Hola Sandra, gracias por tu comentario.

      Aunque no tengo espacio aquí para hablar de todo el tema del libro de Job, y aunque sí es verdad que sus amigos en la mayoría de los casos le hablaron desde un punto de vista erróneo, también es verdad que aunque tenemos a un Dios de amor y misericordia, es un Dios que nos dice que necesitamos arrepentirnos de nuestros pecados y que el arrepentimiento produce bendición, como por ejemplo, en el pasaje de David en Salmos 32:

      Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

      2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,
      Y en cuyo espíritu no hay engaño.
      3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos
      En mi gemir todo el día.
      4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
      Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah
      5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
      Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
      Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah
      6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;
      Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
      7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia;
      Con cánticos de liberación me rodearás. Selah

      Además no debemos olvidar que en este momento de la historia, todavía no estaban bajo la gracia sino bajo la ley, y por tanto, ellos no conocían otra cosa. Pero de igual manera, aunque ahora estamos bajo la gracia, necesitamos practicar la confesión de pecados, de ahí que Jesús lo incluyera en la oración modelo que Dios a sus discípulos.

      Espero esta respuesta te ayude a entender la esencia de lo que traté de enseñar. Bendiciones.

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  4. Claro que sii, Muchas Gracias Wendy 😉..Bendiciones.

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