lunes, 1 de febrero de 2016

Mujer organizada por fuera: los closets o armarios

Organizar un closet o armario puede ser una tarea que te guste o que detestes. De cualquier manera, si tu closet está organizado, puedes estar segura de que en las mañanas no tendrás que “bucear” para encontrar lo que quieres ponerte ni tampoco perder tiempo porque no lo encuentras. Otra ventaja de un closet organizado es saber lo que realmente tienes y no tener que comprar innecesariamente. Pareciera exagerado, pero créeme que sucede. He conocido casos.


Ahora bien, para organizar tu closet vas a necesitar hacerlo con una actitud desprendida. Y te sugiero que busques dos bolsas: una para regalar o donar y la otra para eliminar.

En este caso se cumple el principio que mencionamos antes: si hace un año que no te lo pones, es difícil que lo vuelvas a usar. Claro, hay excepciones como algunos abrigos o tal vez vestidos de ocasión. Pero si el vestido es de hace cierta cantidad de años, y sabes que aunque lo anheles mucho ya no regresará a esa talla, no lo guardes más. Échalo en la bolsa de regalar/donar si está en buenas condiciones. Lo mismo sucede con los jeans u otros pantalones.

Un principio que he aprendido a seguir cuando compro ropa es este: si no “me encanta”, no la compro, porque sé que al final no me la voy a poner y será un gasto innecesario. Otro buen principio es comprar prendas que se puedan combinar de varias maneras y así tendremos más opciones, menos gastos y más espacio.

Realmente, como mujeres que queremos vivir agradando a Dios, debemos entender que muchas veces todo lo que gastamos en ropa, zapatos, accesorios y demás debe ser con orden, siguiendo nuestro presupuesto y considerando que a veces nuestros deseos son solo eso, deseos y no necesidades, y que podemos usar los recursos que Dios nos da de muchas otras maneras.

Si vives en un clima tropical como yo, los abrigos, bufandas, guantes y demás son artículos que se usan una vez cada mucho tiempo o si viajas. Si tu closet es muy grande, no hay problema, puedes tenerlos colgados allí, pero si no es el caso, como me pasa a mí, te sugiero compres cajas plásticas, con tapas, y los guardes bien doblados hasta la próxima temporada. Así liberas espacio para lo que usas a menudo. También puedes guardar las bufandas y guantes en alguna cartera que no uses tanto y ayudas a que mantenga la forma.

A mí me gusta ordenar la ropa por colores. Sé que no le funciona a todo el mundo y a otros no les gusta, pero a mí me ayuda a encontrar lo que quiero ponerme. Además cuelgo por grupos los vestidos, las faldas y los pantalones.

En los últimos tiempos he descubierto que este tipo de ganchos/percheros/perchas ahorran más espacio. Si tienes acceso a ellos, te los recomiendo. (Amazon los vende también.) 


¿Cómo empezar? Bueno, escoge un día en que tengas tiempo y puedas acometer esta tarea completa porque si no, dejarás a media el arreglo y terminarás más frustrada todavía. Decide que no te quedarás con prendas solo por cuestión sentimental. Está bien algún que otro recuerdo, pero no todo un closet de artículos que solo ocupan espacio. Simplifica tu vida, ¡verás que alivio sientes! Y recuerda, lo que quizá ya no es útil para ti, puede bendecir mucho a otros. Esto sucede bastante con la ropa de nuestros hijos. Chequea si en tu área hay hogares de niños huérfanos o algo similar a quienes puedas ayudar con aquellas ropas lindas y casi sin usar que están guardadas en tu casa.

Creo que este es un punto de partida. ¡Me encantaría escuchar otras ideas! Seguimos caminando juntas para ser “mujeres organizadas: por dentro y por fuera”. ¡Podemos lograrlo!

Bendiciones en tu semana, amiga lectora,

Wendy

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