lunes, 20 de junio de 2016

La batalla de los pensamientos {Estudio de Filipenses, día 9}

Me resulta difícil escoger versículos favoritos, porque tengo muchos y según las etapas de mi vida, algunos han ido cambiando. Pero Filipenses 4:8 siempre estará entre los primeros porque con mis pensamientos Dios ha tenido que trabajar, ¡y mucho!
Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza. Filipenses 4:8




Como conté en algún momento, mi tendencia es a ver el vaso medio vacío. A veces dejo que el ladrón de sueños me ataque…

Este versículo es una exhortación a cambiar el enfoque, a controlar lo único que no podemos dejar fuera de control: nuestros pensamientos. 
Concéntrense en…
Todo lo verdadero. Cada vez que un pensamiento amenace mi fe o mi seguridad en Dios, o mi confianza en sus promesas tengo que pensar ¿es esto algo verdadero? ¿Se corresponde con la verdad de Dios?
Todo lo honorable. Si los dejamos, los pensamientos vuelan y vuelan, y llegan a lugares donde nunca quisimos o imaginamos ir. Si lo que está cruzando mi mente no da honor a Dios, ¡tengo que echarlo fuera!
Todo lo justo. Como ser humano, mi juicio no siempre será justo, pero creo en Dios justo cuyo Espíritu Santo habita en mí. Él puede llevarme a tener pensamientos justos. Si lo que viene a mi mente es contrario a la justicia de Dios, no puedo darle lugar.
Todo lo puro, lo bello, lo admirable. Eso lo resume todo. No creo que lleve mucha explicación.
En esto de los pensamientos tú y yo jugamos un papel crucial. Nuestra mente necesita riendas, de lo contrario, querrá andar sola y llevarnos por caminos muchas veces confusos, distorsionados, contrarios a todo lo que Dios quiere para nosotros y nos enseña en su Palabra. Pero eso no lo puede hacer nadie más. Nos toca a ti y a mí. Es parte de la libre voluntad que Dios nos dio, escoger en qué vamos a pensar.
Mira lo que dice este versículo: “y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” (2 Corintios 10:5, énfasis mío). ¿Te das cuenta? Es un verbo en primera persona, nosotros llevamos cautivo todo pensamiento…a Cristo. Dicho con otras palabras, tenemos que controlar lo que pensamos y ponerlo en obediencia a Cristo.

¿Cómo se hace eso? Tengo que comparar mis pensamientos con la Palabra de Dios. ¿Se corresponden o se contraponen? Si mi tendencia natural es preocuparme, ¿qué dice la Biblia de la preocupación? Si mi tendencia natural es criticar a otros, ¿qué me enseña Dios con respecto a juzgar? Soy dada al temor, ¿qué dice la Palabra con relación a una actitud de temor? 

Esa es la única manera de enfocarme en lo que Pablo nos dice; pero es un acto de la voluntad. Tengo que decirle a mi cerebro: “Estás yendo por un rumbo equivocado. No estás alineado con lo que Dios dice y por lo tanto, tengo que enderezarte para que recuperes el rumbo correcto.”

Si nos acostumbramos a usar Filipenses 4:8 como medida para nuestros pensamientos, ¡te garantizo que tendremos ganada gran parte de la batalla! 

Bendiciones,

Wendy 
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2 comentarios :

  1. Hola Wendy, totalmente de acuerdo, creo que lo que pensamos hace que act
    tuemos de una manera o de otra, ayuda a construir nuestra vida y si pensamos cosas que agraden a Dios, nuestra vida casi seguro agradara tambien a Dios. Muchas gracias por tus articulos. Te sigo siempre.Un beso.

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  2. Gracias Wendy... siempre debemos tener nuestros ojos puestos en Dios... él siempre tiene lo mejor para nosotros... bendiciones mi querida Wendy!

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