Porque es cuestión de desbordarse {{Estudio de Filipenses, día 10}

Hay tanto que aprender de Filipenses que hoy, en la última lección, se me hace difícil terminar. Pero voy a hacerlo y espero que hayas disfrutado tanto como yo explorar esta carta,  escrita por un hombre que amó con tal pasión a su Salvador como para entender que “el vivir es Cristo”.


No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo.  Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco.  Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas. De todos modos, han hecho bien al compartir conmigo en la dificultad por la que ahora atravieso…Por el momento, tengo todo lo que necesito, ¡y aún más! Estoy bien abastecido con las ofrendas que ustedes me enviaron por medio de Epafrodito. Son un sacrificio de olor fragante aceptable y agradable a Dios.  Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús. Filipenses 4:11-14; 18-19

Este pasaje, casi del final del capítulo 4, es un tanto paradójico. Como ya sabemos Pablo estaba preso, sin embargo pudo decir con toda certeza: no tengo necesidad. ¿Cómo será posible estar preso y no tener necesidad? ¿Cómo poder decir que nunca tuvo necesidad cuando andaba de un lugar a otro predicando, expuesto a golpizas, ofensas, naufragios, etc.?  Él mismo nos contesta: porque he aprendido a estar contento con lo que tengo. Pablo descubrió el secreto de una vida feliz. Cuánto anhelo vivir así yo también, ¿y tú? Pablo supo cómo vivir en cualquier situación.
¿Sabes de dónde sacó la fuerza? Del conocido versículo que casi todos memorizamos cuando se trata de Filipenses: todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas. Así podemos vivir contentas, independientemente de la situación, porque Cristo nos da la fuerza. No tenemos que convertirnos en súper mujeres ni fingir que podemos con todo, ¡no es necesario! Cristo es nuestra fuerza. Cuando ya no puedas más, cuando apenas te alcance el aire, susurra su nombre. Hay poder en el nombre de Jesús.
No obstante, Pablo quería de todos modos reconocer el esfuerzo de sus hermanos y les agradece su apoyo y sus ofrendas. ¡Tantas veces pecamos por indiferentes! Tenemos la posibilidad de ayudar, pero preferimos no hacerlo. Escuché una estadística que me dejó helada (y espero no ofenderte con mis palabras, pero es una realidad), el cristiano norteamericano promedio gasta más en comida para perros que en apoyo a las misiones. Así es.
Y si no vives en Estados Unidos, de cualquier modo la reflexión también es para ti. Muchas veces queremos ser como los pajaritos en el nido, solo con la boca abierta para que nos alimenten. Amiga lectora, ¡despertemos! La Palabra de Dios está llena de declaraciones donde él nos revela su corazón, su amor hacia los más pobres, nuestra responsabilidad para con los desvalidos e indefensos. Tenemos muchas, muchas oportunidades de ayudar.
Pablo mismo nos recuerda que nuestras ofrendas son “un sacrificio de olor fragante aceptable y agradable a Dios”. Tenemos la excelente oportunidad de ser socias de Dios en esta empresa. Invirtamos en su reino. Si no puede ser mucho, no importa. Lo que tengamos. Recuerda a la viuda, dio todo lo que tenía y aunque apenas tenía valor económico, sí lo tuvo ante los ojos de Jesús.
Y no te preocupes si al dar te quedarás con menos, mira cómo el apóstol animó a estos hermanos que proveyeron para su necesidad: “Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús”. Cuando uno da en el reino de Dios,  ha invertido en el mejor de los mercados. Dios promete cuidar de los suyos. Yo lo creo, lo he vivido.
Si hoy estás leyendo este blog, eres privilegiada. No por lo que yo escriba sino porque tienes una computadora, un teléfono o algún otro medio para acceder al Internet. Eso es un lujo para la mayoría de la población mundial. Aunque no lo creas. Ah, y puedes leer, no formas parte del elevado porcentaje de analfabetismo del planeta.
Dios nos bendice para que bendigamos.  Lo que tenemos es de él y un día nos pedirá cuentas. No basta con creerlo, hay que vivirlo. Oremos para que nuestro corazón no se endurezca con el egoísmo sino que se duela ante la necesidad y pasemos de la emoción a la decisión de hacer nuestra parte en amar al mundo por el cual Jesús murió. 
La vida que Dios diseñó es una vida que se desborda, se invierte en los demás.
El viernes recibirás el último documento para descargar con las preguntas para reflexionar. Agradezco mucho si nos compartas en los comentarios lo que hayas aprendido. Es mi oración que haya sido de provecho para tu vida. 
Bendiciones,

Wendy 
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Comentarios

  1. Muchas gracias por este estudio, es tan lindo ver cómo Dios utiliza a las personas para edificación de Su cuerpo en otras partes del mundo. Yo he aprendido a depender más del señor, a iniciar un proceso consciente del control del pensamiento, a permitirme descansar en el Señor y dejar poco a poco la ansiedad y seguir invirtiendo en misiones también por medio del tiempo y talento que Dios me dio. Que Dios la bendiga y espero la próxima invitación a un nuevo estudio de La Palabra!

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    Respuestas
    1. Gracias por tus palabras, Andrea. Bendiciones.

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