lunes, 25 de julio de 2016

¿De qué necesitas que Dios te rescate?

¿De qué necesitas que Dios te rescate hoy? Hay ocasiones en las que nuestra vida clama por rescate. Las situaciones parecen agobiarnos y no estamos seguras de por qué.  

Estaba leyendo sobre la historia de Israel y encontré  algo que me puso a pensar.

Entonces Samuel le dijo a todo el pueblo de Israel: «Si en realidad desean volver al Señor , desháganse de sus dioses ajenos y de las imágenes de Astoret. Tomen la determinación de obedecer solo al Señor ; entonces él los rescatará de los filisteos». 1 Samuel 7:3


La gente estaba agobiada, al punto de creer que Dios les había abandonado. ¿Te has sentido así  alguna vez? Miras tu vida y te preguntas qué hacer para cambiar la situación. Es cierto que muchas veces hay circunstancias  que no podemos cambiar, están por completo fuera de nuestro alcance. Sin embargo, en otros casos no es así. En múltiples ocasiones lo que vivimos es consecuencia de nuestras propias decisiones o acciones; y anhelamos que Dios nos rescate. Tal y como  estaba pasando  en Israel en el momento de este pasaje.

El profeta Samuel les dijo cómo obtener lo que deseaban pero había condiciones que cumplir. Y es que así es siempre cuando se trata de las promesas de Dios, vienen con una condición.

¿Qué  había llevado a los israelitas al punto en que se encontraban?

Primero, la idolatría. Algo que en sus vidas estaba ocupando el lugar que solo Dios puede ocupar. En este caso, dioses ajenos. ¿Y en la nuestra, qué  podría  ser? Quizá  no haya una imagen de barro, madera ni bronce en tu casa, pero puede  estar en el corazón.  Una profesión puede  convertirse en el centro de nuestra vida. El amor por la familia pudiera estar en primer lugar, el que solo le corresponde a Dios. Pudiera ser la  realización de un sueño, un número en la cuenta del banco…

Cuando comenzamos a permitir que nuestra vida gire alrededor de cualquier cosa que no sea nuestra  relación con Dios,  aunque se trate de algo bueno, estamos yendo derecho al caos. Y poco a poco podemos llegar al estado en que estas personas se vieron: desesperadas.

Samuel les habló claro. Desháganse de sus dioses ajenos. El llamado es para nosotros también. Tenemos que determinar qué puede estar interrumpiendo nuestra relación con Dios, qué  está  ocupando el lugar que solo él  puede tener. El caos comienza a ordenarse cuando nuestra vida se alinea con Dios y él tiene prioridad.

Pero el profeta añade algo más. “Tomen la determinación de obedecer solo al Señor”. La decisión  estaba en sus manos. La decisión está en nuestras manos. No hay bendición sin obediencia. Y la obediencia es completa y no negociable.

Nuestra vida puede ser diferente. Dios es más  que suficiente para rescatarnos de cualquier situación a la que hayamos llegado por malas decisiones, como los israelitas.  Pero a ti y a mí nos toca dar el paso de quitar  los estorbos, darle a él el lugar que le corresponde y obedecerle en todo.

Te aseguro que veremos el rescate.

Nota: Sigo en viaje misioneroen Ecuador. Por eso las publicaciones noson regulares. Gracias mil por el apoyo eno oración y por tu comprensión. 

Bendiciones,

Wendy

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2 comentarios :

  1. Tus mensajes siempre tan oportunos🙌 Gracias Wendy, el Señor te bendice.

    Continúa apoyándonos con estos hermosos mensajes. Bendiciones abundantes.

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  2. Gracias Wendy. Leí el post de hoy "Cuando nos hablan de cambios... y no queremos" y en los enlaces del final del post me atrapó el título de este artículo. Los dos encierran bastante bien la etapa por la que estoy pasando. Es difícil darle la prioridad a Dios; muy difícil. Al leerlo se oye fácil "ah bueno, solo giro de nuevo a obedecerlo a Él y ya está" dramáticamente no es tan fácil cuando tu corazón está atrapado en otros ... temas. Es como querer salir de una celda cerrada con candado y quieres en verdad salir e ir hacía Él pero no puedes ... no puedes. Pero hay que seguir insistiendo. Gracias.

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