lunes, 10 de octubre de 2016

Los planes de Dios para tu vida {segunda parte}

Esta es la segunda y última parte del tema: "Los planes de Dios para tu vida". Si no leíste la primera, haz clic aquí para que puedas ponerte al día. 

El pasaje base es Jeremías 29:11-14.


3. Los planes de Dios son mejores que los míos. Isaías 55:8-9 dice: “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos —dice el SEÑOR—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos.” Dios es omnipresente, de manera que él ya está en el futuro y como ya está en el futuro, sabe qué es lo mejor para mí. Dios lo sabe todo. Yo no. Yo puedo orar por una situación determinada, e incluso puedo ser completamente sincera y decirle al Señor cuál es mi deseo y hasta atreverme y expresarle lo que a mi entendimiento parecer ser mejor…pero yo no soy omnisapiente, por lo tanto tengo que confiar en que el resultado está mejor en las manos de Dios que en las mías. 

Los pensamientos de Dios están por encima de los míos. Mi manera de pensar está empañada por el pecado, por mis limitaciones, por los defectos de un mundo caído… pero los de Dios no. Los de él son perfectos, puros. Por lo tanto, cualquier plan que yo quiera hacer tengo que someterlo a Dios, mi agenda tiene que estar escrita con lápiz, no con tinta, para que Dios pueda borrar y cambiar a su antojo.

El apóstol Santiago habla muy claro: “Presten atención, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero». ¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma. Lo que deberían decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». De lo contrario, están haciendo alarde de sus propios planes, y semejante jactancia es maligna. Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo” (Santiago 4:13-17). ¿Quiere decir esto que no debo hacer planes? ¡Claro que no! Lo que dice es que tengo que someter mis planes a Dios, contar con él y saber que él puede cambiarlos e incluso cancelarlos. Y tengo que estar contenta de cualquier manera. Sus planes son mejores.

4. Los planes de Dios requieren fe y perseverancia. (v. 12-14). La pregunta del millón de dólares es: ¿puedo conocer los planes de Dios? La respuesta es sí…y no. Estos versículos nos revelan el corazón de Dios. Él nos dice que cuando oremos, cuando le busquemos, le vamos a encontrar.

En Jeremías 33:3 tenemos una promesa que conocemos pero quizá no estudiamos a fondo: “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes”. La palabra original para conocer en ese versículo implica discernir, distinguir, conocer por experiencia propia. Si se lo pedimos, Dios puede revelarnos muchas cosas. Ahora bien, no siempre esas cosas serán lo que nosotros queremos saber, no siempre será el paso 1, paso 2 y paso 3. Ni el qué va a pasar mañana. A veces esas cosas grandes y ocultas (misterios, cosas inaccesibles) son del ámbito espiritual: paz que excede a todo entendimiento, gozo, fortaleza.

Muchas veces nos sentimos, como decía el viernes, que vamos por un túnel oscuro, y no vemos luz…ni siquiera al final. Sin embargo, mira lo que Dios nos dice a través del profeta Isaías: “¿Quién entre ustedes teme al Señor y obedece la voz de su siervo? Aunque camine en la oscuridad, y sin un rayo de luz, que confíe en el  nombre del Señor y dependa de su Dios” (Is. 50:10). La realidad es que los planes de Dios requieren fe. Aquí está la respuesta. Aunque camines por el túnel, en la oscuridad, sin un rayo de luz…tienes que confiar en los planes de Dios y en que él te revelará, a su tiempo, lo que considere oportuno.

Me encanta este pasaje de Hebreos 10 porque muchas veces cuando no vemos o no podemos entender lo que Dios está haciendo, nos desanimamos. “Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido.  Pues dentro de muy poco tiempo, «el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.» Dios quiere un pueblo que persevere, que confíe.

Conclusión: 
  • Dios sabe los planes que tiene para ti, los que tiene para mí.
  • Son planes de bien y para bien.
  • Son mejores que los que tú y yo podamos hacer.
  • Él nos pide que le busquemos, que le creamos y que perseveremos. Así cumplirá en nosotros su propósito.
¿Sabes cuál es el final de una vida así? Lo que dice el mismo Jeremías en el pasaje del principio: “Pondré fin a su cautiverio y restableceré su bienestar. Los reuniré de las naciones adonde los envié y los llevaré a casa, de regreso a su propia tierra”.  Recuerda que aquí estamos de paso, que la meta final, la casa final, está del otro lado de la eternidad. No obstante, Dios está trabajando en ti y tiene un plan para tu vida. Vive segura de que así es. 

Bendiciones en tu semana,

Wendy
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