viernes, 11 de noviembre de 2016

Un llamado a las mujeres que aman y sirven a Dios

Perseverar no siempre es fácil, requiere sobre todas las cosas mucha convicción. Y estos son tiempos en que necesitamos ambas cosas, perseverar y tener convicción.

Esta ha sido una semana convulsa en los Estados Unidos. El mundo entero lo sabe. Como dije en Facebook hace unos días, se está definiendo el panorama moral para la cultura en la crecerán nuestros hijos, nietos, etc. Sin embargo, hoy no vengo a hablarte exactamente de este asunto, aunque sí es lo que me motiva a escribir.



Hoy quiero hablarte de nuestro rol como mujeres de Dios en una sociedad, no importa dónde vivas, que cada vez se aleja más de los principios bíblicos y busca dar cabida al desenfreno y el humanismo en su máxima expresión.

¿Qué vamos a hacer? Dejar caer los brazos y echarnos a llorar, aunque ganas no nos falten, realmente no resolverá nada. Las batallas políticas, muchas veces necesarias, poco prometen porque en esas esferas todo cambia casi tanto como la dirección del viento. Emigrar tampoco resuelve el problema porque aunque haya mejoras financieras y hasta sociales en otros horizontes, los problemas morales son denominador común en todas  las economías.

¿Qué hacemos? ¿Qué hacemos cuando en realidad quisiéramos huir y mudarnos a un planeta deshabitado para empezar desde cero y no tener que lidiar con todos estos desastres? La respuesta te la di al principio, necesitamos perseverar y tener convicción, o tener convicción y perseverar.

Verás, tú y yo como mujeres de Dios, que quieren vivir en su diseño, tenemos que estar convencidas de lo que creemos y por qué lo creemos. No se puede amar a Dios e ignorar la Biblia, su Palabra. ¿Cómo lo sé? Jesús mismo lo dijo: “Si me aman, obedezcan mis mandamientos” (Juan 15:31). Pero no se puede obedecer lo que uno no conoce. Y no se puede tampoco escoger qué obedecemos y qué no. Es un paquete de “todo incluido”. Mujer de Dios, para poder resistir en estos tiempos de total confusión y derrumbe tenemos que pararnos firmes en los principios que Dios ha establecido. ¡No te dejes confundir! Dios no ha cambiado, no lo hará, y tampoco su Palabra. Lo que se escribió hace miles de años, sigue estando vigente.

Una mujer de Dios conoce la Palabra de Dios y escoge vivir de acuerdo a los principios establecidos en ella. Una mujer de Dios persevera en inculcar esos principios a sus hijos y no deja que sean las escuelas quienes enseñen valores morales a sus hijos. Ni la televisión, ni el Internet, ni ninguna otra cosa.

Yo crecí en un sistema totalitario pero ni los gobiernos ni los tribunales nos pueden impedir sembrar la Palabra en el hogar, enseñarla cada día, vivir en obediencia a ella y honrarla.

Perseverar cuando el mundo quiere girar al revés no es fácil, pero ¡nadie nos dijo que seguir a Cristo sería fácil! 

Esto fue lo que Pablo le dijo a Timoteo: “Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar (1 Timoteo 4:2, cursivas mías). Persiste, es decir persevera… ya sea oportuno o no. Tenemos que perseverar en hacer aquello a lo que fuimos llamadas, compartir con otros la esperanza que ya nosotras tenemos: Jesucristo.

¿Qué hace una mujer de Dios cuando el mundo grita que somos unas anticuadas, extremistas, intolerantes? Perseveramos. Perseveramos en orar por nuestras familias, por nuestras comunidades, por nuestros países. Perseveramos en buscar oportunidades para que Cristo brille a través de nuestro actuar y de nuestras palabras. Esta batalla por la familia tiene que empezar de rodillas, perseverando.

Lamentarnos, deprimirnos y quejarnos no va a resolver nada. Pararnos en la brecha, con convicción, y decididas a perseverar hasta el final marcará la gran diferencia. Y si tú y yo escogemos esto, estoy segura de que habremos escogido lo que agrada a Dios y tendremos su apoyo completo.

Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá! Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido.
«Pues, dentro de muy poco tiempo,Aquel que viene vendrá sin demorarse… Mis justos vivirán por la fe. Pero no me complaceré con nadie que se aleje».Pero nosotros no somos de los que se apartan de Dios hacia su propia destrucción. Somos los fieles, y nuestras almas serán salvas.»
(Hebreos 19:35-39)

Mi querida lectora, busca ser una mujer de convicción. Estudia la Palabra, atesórala en tu corazón. Y luego, persevera en vivir de acuerdo a ella y podrás disfrutar del diseño de Dios.


Bendiciones,

 Wendy

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5 comentarios :

  1. Excelente! necesitaba esto en este momento de mi vida, graciasssss Wendy. El Señor siga bendiciendo tu vida!!!! Tu ya lo has hecho en la mia. Alicia

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  2. Muchas gracias por animarnos a todas. La verdad que muchas veces no me siento digna de considerarme mujer de Dios, porque hay muchas cosas que estoy reconstruyendo en mi vida para poderlo ser en plenitud. Pero tus palabras me animan mucho lo mismo porque la verdad es que son tiempos difíciles para todas, aun más si todavía estamos en camino para llegar a ser mujeres mejores. Esta es mi primera visita en tu blog y voy a explorar con mucho entusiasmo.

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    1. Erica, Dios no necesita que seas perfecta. Él te ama como eres y seguirá trabajando en tu vida para lograr sus propósitos. Bendiciones.

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  3. Dios te siga bendiciendo y dando de su sabiduria para ser su instrumento como hasta ahora. Gracias

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