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Mostrando entradas de mayo, 2017

Para la mamá que quiere tirar la toalla

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Esto lo escribí hace un tiempo, pero quisiera compartirlo contigo. Es uno de “esos” artículos que no me gusta escribir. sin embargo, cuando lo hago y dejo correr las ideas recuerdo que soy solo una obra en progreso, en manos de un Dios perfecto, nada más. 


Así que fue una de "esas" mañanas. El propósito era bueno y hermoso, leer juntas la Palabra antes de que ella se fuera a la escuela. Pero vinieron las preguntas, y busqué otra Biblia, una que tuviera notas, para poder explicarle mejor. Y las preguntas siguieron, la paciencia se fue agotando,   y sin darme cuenta… ¡ya no quería leer! Ahora estaba frustrada.
El reloj avanzaba, llegó la hora de salir, y ella se fue. Yo me quedé, con la casa en silencio, pensando en todo lo que había sucedido. Y la vocecita suave, casi imperceptible, comenzó a hablar a mi corazón. “No debías desesperarte. Todos tienen preguntas. Tú también.” Sí, era el diálogo o monólogo más bien del Ayudador y yo. Porque para eso vino él también, para ayudarnos…

Mamá sana, familia sana

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Cada maestro tiene su librito y cada mamá sus propios métodos. Pero una cosa se cumple de cualquier manera: una mamá  siempre cansada es una mamá gruñona.  Y fíjate en que dije “siempre”, porque en realidad es un hecho que las mamás muchas veces nos sentimos cansadas. Especialmente cuando los niños son pequeños, las noches no se duermen bien, una personita depende de ti para comer, para dormir, para bañarse, para sentirse limpia, etc. Eso nos agota físicamente.


Pero esa etapa que acabo de describir es normalmente eso, una etapa, y pasa. El problema está cuando por distintas razones nos volvemos adictas a estar cansadas. Sí, nos parece que es algo inherente al título de madre y hasta lo ondeamos como bandera aunque no se lo digamos a nadie: “¡Estoy extenuada, símbolo de que soy una madre extraordinaria!”
Ahora bien, no me malentiendas. Sé que cuando tenemos que trabajar, atender una casa, una familia, y a eso sumarle tal vez otras responsabilidades en la iglesia o la sociedad, es muy lóg…

Mamá, ¿por qué quieres que tu niña ya parezca mujer?

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Hace unos días vi una foto que me hizo pensar en lo que ahora es el título de este artículo. Mostraba a una niña muy linda, pero el maquillaje y el vestuario le robaban la belleza de la niñez y evocaban la imagen de una mujer en un cuerpo de menos de 10 años. Seguro has visto muchas fotos así en revistas, en las redes, en las tiendas, en la televisión… ¡incluso lo vemos reflejado en las muñecas!


¿Por qué queremos que nuestras hijas pequeñas parezcan mujeres en miniatura? Mi mamá tenía una frase que para mí se hizo célebre, y cuando la usaba durante mi niñez y juventud no me gustaba mucho, pero ahora la entiendo, ¡y muy bien! Ella me decía: “En la vida no se pueden quemar las etapas”. ¿Qué me quería decir? Lo mismo que dijo el autor de Eclesiastés, solo que en su propia versión: “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo” (Ec 3:1). 
Cuando quemamos las etapas estamos desafiando el proceso de la madurez, y aunque es cierto que las niñas maduran mucho más ráp…

Para la mamá que está pensando en su herencia

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Más de una noche me he quedado despierta en la cama, contemplando el techo, con las lágrimas calientes rodando por las mejillas, preguntándome si cuando crezcan solo recordarán mis errores, si los momentos malos opacarán los buenos, si podrán entender que con ellos aprendí a ser mamá…

Quizá te ha pasado a ti también.

Cada día de nuestra vida como madres estamos construyendo un legado para nuestros hijos. Algo que se quedará con ellos incluso cuando nosotras ya no estemos. Pero, ¿sabes?, a pesar de esas noches de lágrimas y de mis propias dudas he llegado a entender que ese legado no tiene que ser un ideal de perfección. ¡Al contrario! Esa meta es imposible de alcanzar y lo que tantas veces nos frustra y nos impide avanzar. 
Quiero dejar a Daniela y a Nathan un legado real.
El legado de haber convivido en una familia imperfecta, como todas, pero aferrada al Perfecto. Una familia donde el amor siempre cubra multitud de pecados y sea incondicional.
Quiero mostrarles el verdadero orden bíblico…

Mamá, no puedes esperar por la iglesia (ni por la escuela)

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Ha pasado un año desde que una noticia recorrió los medios aquí en los Estados Unidos y creó un estado de inconformidad, frustración y enojo en muchos círculos… entre ellos, las familias cristianas. ¿Qué noticia? El decreto del presidente para las escuelas públicas con relación al uso de los baños y la necesidad de acomodar estos de manera que puedan ser usados por estudiantes transexuales. Dicho con otras palabras, varones en los baños de las niñas y viceversa.

No pretendo politizar este blog pero a raíz de todo esto, con lo que por supuesto estoy en total desacuerdo, me puse a pensar más allá. Más allá de lo que la política implica. Me puse a pensar en nuestro rol como madres e instructoras.
El tema de los baños en realidad es solo una arista de algo mucho mayor, y como cristianos sabemos que en el centro de toda esta pelea hay un conflicto espiritual. Y ese conflicto espiritual tiene como meta llevar cuesta abajo a toda una generación, arrancándole todo tipo de valores morales y espi…

Porque ese hijo varón llegará a ser un hombre

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Aunque soy mujer, muchas veces no entiendo a las mujeres. Sí, seguro a ti te pasa lo mismo. Lo sé. En ocasiones me quedo sin palabras al ver cómo nosotras mismas contribuimos a cosas que detestamos. Permíteme contarte.

Un día leí un comentario en una de las redes sociales que mostraba a una mamá con su hijo pequeño, en edad de escuela primaria, y decía algo así: “Chicas, prepárense que estoy criando un ‘rompecorazones’”. ¿En serio? ¿En serio queremos que nuestros hijos varones se conviertan justo en aquello de lo que queremos proteger a nuestras hijas hembras y de lo que tanto nosotras mismas nos hemos protegido o la razón por la cual hemos sufrido?
Mamá que estás leyendo este artículo, ¿para qué o quién estás criando tu hijo varón? Sin darnos cuenta muchas veces los valores del mundo son los que definen nuestra mentalidad y la manera en que lo hacemos. Por alguna razón dejamos que la idea de “macho” domine nuestro hogar y nos olvidamos de que este niño al que tanto amamos fue puesto p…

Mi cambio más grande

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Dedicado a mi mamá.

Cuando en una madrugada de enero de 2003 me pusieron en los brazos un “bultito” envuelto en un pañal, mi primera reacción fue llorar. Estaba contemplando un milagro. La escena se repitió otra vez en julio de 2007. Y esos dos milagros han cambiado mi vida para siempre. Sí, porque cuando nos convertimos en mamá la vida cambia totalmente. Y ese cambio es a todos los niveles.
El primer cambio es el físico porque nuestro cuerpo muestra, de una manera u otra, las marcas de la tarea titánica que representa llevar dentro un bebé durante nueve meses. Ayer mismo hablaba yo con mi hija y le decía: “Esto que vez aquí (a la altura de la cintura, ¡ja! ¡ja!), no estaba antes, fue parte de haberlos tenido a ustedes dos. Pero si nunca desaparece, no me importa, porque ustedes son parte de mí”. No estoy muy segura de que con 8 años [edad que tenía cuando escribí esto] ella pueda entender todo lo que eso significa, pero sé que algún día lo recordará. Así que mamá, no te aflijas porque …

Diez cosas que mi hija mayor me enseñó

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Hoy quiero regalarte 10 "experiencias" a ti, mamá, que quizá estás empezando la tarea y te sientes abrumada. 
Mi hija mayor ya tiene 14 años, y aunque todavía tengo mucho por delante, estas cosas que hoy comparto contigo las aprendí primero con ella. Ahora que ya tengo otro hijo de casi 10 años las puedo corroborar.


Las malas noches llegan a su fin. El tiempo se va rápido, y con él nuestros hijos, hay que aprovechar cada minuto. No se pueden "pelear" todas las batallas, escoge las que realmente meriten el esfuerzo. No des por sentado que entendieron lo que dijiste, a veces usamos palabras muy comunes para los adultos pero totalmente extrañas para los niños. No se mueren si comen fuera de horario o si no se comen todo el plato que les servimos, ni siquiera si vuelan una comida porque no tenían hambre. La ley de los 3 segundos cuando algo cae al piso evita muchos viajes a la cocina para esterilizar o lavar cosas. 😊 A veces un abra…

Cuando ser mamá duele

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{Durante algunos días del mes de mayo publicaré artículos especialmente dirigidos a las mamás o futuras mamás. Te animo también a compartirlos con tus amigas. ¡Toda mamá necesita recibir una palabra de aliento!}

Tal vez sea porque los niños están de vacaciones, o porque a veces las hormonas nos ponen más pensativas que de costumbre, pero he estado pensando mucho en mi rol de mamá...y me di cuenta de algo, a veces duele.

Hace unos días tuve que aplicar algo de lo que a menudo hablamos pero que nos cuesta: la disciplina. Y aunque trato de explicar a mis hijos que independientemente de que lo entiendan o no, es para su bien, a mí también me duele. Pero muchas veces lo que nos duele, es necesario. Algo así como las vacunas o las medicinas.




El carácter verdadero no se forma sin disciplina. Quizá esa sea la razón por la cual veamos tanta falta de carácter e integridad en estos tiempos, nadie quiere la disciplina. Unos alegan que crea rebeldía. 

Otros votan por métodos, en su opinión, más pacíf…