lunes, 15 de mayo de 2017

Mamá, no puedes esperar por la iglesia (ni por la escuela)

Ha pasado un año desde que una noticia recorrió los medios aquí en los Estados Unidos y creó un estado de inconformidad, frustración y enojo en muchos círculos… entre ellos, las familias cristianas. ¿Qué noticia? El decreto del presidente para las escuelas públicas con relación al uso de los baños y la necesidad de acomodar estos de manera que puedan ser usados por estudiantes transexuales. Dicho con otras palabras, varones en los baños de las niñas y viceversa.


No pretendo politizar este blog pero a raíz de todo esto, con lo que por supuesto estoy en total desacuerdo, me puse a pensar más allá. Más allá de lo que la política implica. Me puse a pensar en nuestro rol como madres e instructoras.

El tema de los baños en realidad es solo una arista de algo mucho mayor, y como cristianos sabemos que en el centro de toda esta pelea hay un conflicto espiritual. Y ese conflicto espiritual tiene como meta llevar cuesta abajo a toda una generación, arrancándole todo tipo de valores morales y espirituales.  Y en esa generación están tus hijos, los míos, sobrinos, nietos, etc.

Por años, lamentablemente, el pueblo cristiano ha dependido de la iglesia e incluso de la escuela para la instrucción y la siembra de valores y moralidad. ¡Error craso! Y dadas las circunstancias que estamos viviendo, y que poco a poco irán alcanzando a cada rincón del planeta, corremos un grave peligro si continuamos dependiendo de estas dos instituciones para la crianza de nuestros hijos.

No me malentiendas. ¡Claro que la iglesia es importante! Y nadie puede ignorar el alcance de la educación académica. Pero ninguna de ellas puede sustituir el rol que Dios ha puesto en nuestras manos como madres, como familia. Y no te queden dudas, tendremos que dar cuentas de cómo desarrollamos este papel.

Poco a poco los currículos escolares han ido cambiando, y cambiarán todavía más, para dar espacio a un nuevo sistema que promueve todo lo contrario a lo que Dios enseña en su Palabra. ¿Qué vamos a hacer nosotros para contrarrestar todo esto?

Conversaba yo en mi mente con el Señor todos estos temas, pensando en los miles y miles de familias cristianas donde la educación privada, con valores también cristianos, no es una opción. Otras que por diversas circunstancias no pueden ni siquiera considerar la educación en casa. ¿Qué hacer? Tenemos que asumir la responsabilidad, ahora más que nunca, de convertirnos en maestras de la Palabra de Dios.

Enseñar a nuestros hijos la Biblia tiene que ser más importante que ver televisión, que dejar toda la casa limpia antes de irnos a dormir o pasar rato en las redes sociales. Igual que programamos otras cosas en nuestra agenda, tenemos que programar tiempo para enseñarles, para memorizar, para impregnar sus mentes y corazones de la verdad de modo que puedan identificar la mentira y saber contrarrestarla.

¿Por qué dije entonces que no puedes esperar por la iglesia? Porque la iglesia es como el postre, el complemento, pero tus hijos solo están allí un rato, un espacio de tiempo. ¡En la casa están siempre! La responsabilidad primera la tenemos nosotros los padres.

Fue por eso que Dios le dijo al pueblo de Israel: “Por lo tanto, comprométete de todo corazón a cumplir estas palabras que te doy. Átalas a tus manos y llévalas sobre la frente para recordarlas. Enséñalas a tus hijos. Habla de ellas en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes…” (Deuteronomio 11:18-19).  Y luego el apóstol Pablo nos exhorta en Efesios: “…críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor” (6:4).   

Mi querida lectora, no podemos depender solamente de la iglesia para que ellos aprendan lo que Dios enseña. Y en cuanto a valores morales y espirituales, ¡no podemos confiar en las escuelas! ¡Al contrario!

El enemigo de nuestras almas se ha propuesto borrar todo tipo de estándares y quiere empezar con los niños y jóvenes, desde muy pequeños. ¿Lo vamos a permitir? ¿Nos vamos a sentar a llorar y lamentarnos o nos vamos a parar firmes en la brecha para orar, interceder y enseñar? Esta tarea no es para gente temerosa ni de doble ánimo, es para valientes, para los que entienden que hay mucho en juego y nos toca dar el paso.

Sí, es un tema radical, pero Dios es radical, no de medias tintas. Lo tibio le causa repulsión (Ap 3:16). El diseño de Dios para ti y para mí implica que cumplamos con nuestro rol de instruir y ser obedientes y que enseñemos a nuestros hijos que aunque Dios es amor, también es justicia y juzgará de acuerdo a sus estándares no a los nuestros.

Amiga,  nos toca ajustarnos la falda y dar la pelea. “Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes” (1 Corintios 16:13, NTV).

Bendiciones en tu semana,


Wendy 

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Publicado originalmente el 16 de mayo de 2016.   

2 comentarios :

  1. Este mensaje llega en tiempos indicados para mí. Soy de Chile, y acá la presidenta y su agenda han intentado ingresar una batería de leyes que atentan contra la niñez, como la que usted expuso en el mensaje. Aunque aún no soy madre, he trabajo con niños desde jovencita como profesora de EBD; amo la niñez y entiendo su vulnerabilidad. Me da temor ver para donde van estos tiempos...donde se pretende corromper las futuras generaciones. He clamado en oración junto a un grupo de hermanos por esto y sigo al día las noticias respecto a estas leyes, pero aún así, todo sigue su curso y avanza a una velocidad que asusta.
    He tenido mis momentos de dolor por esto, pero sé que el único que nos guarda es Dios. Allí debe estar mi fe, ahora más que nunca, pero debo admitir que es difícil y desalentador. Sin embargo, es una lucha que debo batallar acompañada de mi Señor y Salvador y eso me da consuelo.

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  2. Soy Madre mi beba tiene 7 meses y desde mucho antes de tenerla oro por la escuela maestros amigos etc es decir el circulo de mi nena y este articulo es muy muy bueno es slgo que me preocupa hasta donde la maldad aumenta. Es ora de levantarnos a orar si pero tambien sembrar corregir que nuestro Dios nos ayude gracias Wendy una ves mas Dios usandote bendiciones guapa

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