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Mostrando entradas de junio, 2017

Llena tu frasco

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Ahora bien, el SEÑOR le dijo a Samuel:  —Ya has hecho suficiente duelo por Saúl. Lo he rechazado como rey de Israel, así que llena tu frasco con aceite de oliva y ve a Belén. 1 Samuel 16:1
El profeta había sufrido mucho por Saúl y las malas decisiones que provocaron que Dios lo rechazara como rey. De hecho en el capítulo 15 se nos dice que “lloraba por él constantemente”. Está claro que Samuel quería a Saúl. Así que lloraba por él. Sin embargo, un día el Señor le comunicó a Samuel que había llegado el momento de parar de sufrir y hacer duelo.
Antes de seguir adelante quiero hacer una pausa para decirte algo: el Señor ve todas y cada una de tus lágrimas, él no es ajeno a tu dolor. Su Palabra lo afirma:
“Tú llevas la cuenta de todas mis angustias   y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco;   has registrado cada una de ellas en tu libro.”  (Salmos 56:8)
De manera que no le creas al enemigo cuando susurre a tu oído que a Dios no le importa lo que estás pasando, que tus lágrimas son invisible…

No puedo cambiarlo... pero puedo seguir adelante

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La pregunta vino sin avisar, como parte de las conversaciones que a veces tenemos en familia mientras cenamos. ¿Si pudieras cambiar algo de tu vida qué sería?

Bastante filosófica viniendo de una niña de 10 años, ¿cierto? Me quedé pensando por un rato. Varias cosas pasaron por mi mente. Ella esperaba, y con la inocencia tan típica de los niños me dijo: «¿Es tan difícil?... ¡Yo creía que era fácil!» Supongo que sí, que cuando solo has vivido diez años es fácil pensar en qué querrías cambiar, pero luego de algunas décadas… la lista es más larga y complicada. Esa misma noche, antes de dormir, volví a pensar en la conversación. Y este pensamiento se estacionó en mi mente: “El pasado no lo puedo cambiar, pero puedo trabajar con Dios en el presente para transformar el futuro”. {Si quieres léelo de nuevo y piensa un poco.} Es verdad, no hay absolutamente nada que tú o yo podamos hacer para cambiar el pasado. No existe una máquina del tiempo, no podemos regresar, no podemos como dicen “deshacer l…

Para cuando la vida nos presenta desvíos

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Qué molesto nos resulta ir manejando, sobre todo en horario pico, y encontrarnos un letrero que dice: Desvío. Me pasó el otro día y resultó que el desvío me obligaba a regresar, por otra calle, a mi punto de partida. Realmente frustrante, pero así es cuando están haciendo arreglos.

Y lo mismo pasa en la vida. Cuando mi esposo y yo decidimos emigrar, el plan original era venir para los Estados Unidos. Era nuestro plan pero no el de Dios. El plan de Dios implicaba un desvío de un año y medio por otro país, en este caso, Canadá. En aquel entonces a mí me resultó un poco difícil comprenderlo. Con mis ojos humanos no podía encontrar el sentido a aquel aparente inconveniente.
Al mirar atrás ahora me doy cuenta de que solo Dios con su sabiduría pudo haber orquestado algo así. En ese año y medio en Canadá crecí mucho más que durante varios años juntos. Y no hablo de crecimiento físico, hablo de crecimiento espiritual, madurez. Viví experiencias que hubiera preferido no tener pero entiendo que …

Esta actitud cambiará nuestros días

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Cada vez que empieza un nuevo día tengo dos opciones. Está claro para todos que cada día viene y hay mucho de este que no podemos controlar, pero aún así tengo dos opciones. 

Opción 1: Abrazar el nuevo día, es decir, aceptarlo como venga, con inconvenientes y todo.
Opción 2: Rechazarlo porque llegó y las cosas no van como yo pensaba o quería, o siquiera imaginaba.
Hubo un tiempo en mi vida en que siempre escogía la segunda opción, y por supuesto, llenaba el día de muchos momentos infelices. Voy a salir y está lloviendo…me incomodaba. Esperábamos una visita que a última hora no pudo llegar…¡cómo me molestaba! Alguien o algo no cumplía con las expectativas que en mi mente yo había fabricado…se desataba una tormenta que me afectaba no solo a mí sino a los que estuvieran a mi alrededor... Y la lista pudiera continuar.
Hasta un día en que poco a poco, de manera muy sutil, Dios empezó a confrontarme usando diversos métodos. Incomodarme con la lluvia, por ejemplo, era hasta cierto modo incomod…

Porque sin "esto" no hay bendición

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Obedecer a veces es difícil, ¿verdad? Lo experimentamos desde niños. La desobediencia viene en el ADN de nuestro ser sujeto al pecado. Cuestionamos la autoridad, cuestionamos las reglas, cuestionamos el orden. Pero todo es porque sencillamente no queremos obedecer.
A veces no nos damos cuenta de que detrás de la obediencia está la bendición.

¿Qué pensarías tú si Dios te dijera que comenzaras a dar vueltas alrededor de un edificio de tu ciudad para derrumbarlo? ¡Durante 6 días en silencio y al séptimo gritando! Probablemente pensarías que el plan de Dios es irracional y que hay muchas maneras mejores de conseguir derrumbar el edificio. ¿Cierto?
Pero no pasó así con Josué, él conocía bien a Dios, y sabía que Dios no se equivoca. Si hay que marchar en silencio y después gritar, él obedecería, porque sabía que tras la obediencia vendría la bendición.
¿Qué te está mandando Dios a hacer hoy que no quieres? ¿Dónde te está costando obedecer? ¿Te has puesto a pensar que tu desobediencia pudier…