jueves, 31 de agosto de 2017

Amigas intencionales

Dice la Real Academia Española que intencional es sinónimo de deliberado, algo que se hace a propósito. Y quizá, luego de leer el título de este artículo, te preguntes qué tiene que ver todo eso con la amistad. ¡Mucho!

Hace un tiempo he descubierto que dada la naturaleza de los tiempos que vivimos: largas distancias, muchas ocupaciones y responsabilidades, las amistades sin querer se descuidan o quedan completamente abandonadas. Incluso he escuchado a algunos decir que "no hay tiempo para eso".


Es ahí donde entra la palabra intencional. Las amistades, si queremos que sean profundas y de calidad, necesitan que les dediquemos tiempo; que a propósito busquemos el espacio para compartir y conectarnos a un nivel más allá del mensaje de texto o la llamada telefónica ocasional.

Tengo una amiga que me ha enseñado mucho al respecto. Quizá porque es life coach (mentora personal) o porque simplemente le apasiona todo lo relacionado con cultivar amistades. Vivimos a 42 millas de distancia (67 kilómetros). ¡Eso es muchísimo! Y si añadimos el factor tráfico, entonces la distancia pudiera parecer más larga. De hecho, con un tráfico normal nos toma 50 minutos recorrela. Sin embargo, eso no ha sido obstáculo para cultivar nuestra amistad. Cada mes hacemos tiempo para reunirnos, aunque sea una vez, y salimos juntas a comer. Esas dos, tres horas son una bendición. Y sé que hablo por las dos.

Ahora bien, no solo somos intencionales en hacer tiempo para vernos, también lo somos en apoyarnos, en preguntarnos cómo puedo orar por ti, qué proyectos tienes para esta semana. Ella es una de esas amigas que me acerca a Dios y me ayuda a crecer.

Y en eso también tenemos que actuar de manera deliberada. Al escoger las amistades tenemos que ser sabias. Como mujeres cristianas necesitamos primero que nada alguien que ame a Dios como nosotras y nos desafíe a buscarle más, a conocer su Palabra, a profundizar en nuestra relación con él.

Además es sabio escoger amigas que te ayuden a ser tu mejor versión. Alguien que te impulse a alcanzar tus metas, se interese por tus sueños, y que al lograrlos se alegre contigo genuinamente. Una amiga que cuando tal vez te desanimes, ore por ti y te ayude a mirar las cosas desde otro ángulo. Y por supuesto, lo mismo en dirección opuesta; es decir, ser nosotras esa clase de amigas.

¿Sabes? Las mujeres somos un poco complicadas también en este aspecto. Una verdadera amistad está libre de celos, de competencia. Una amistad a la manera de Dios es aquella en la que actuamos con toda sinceridad. Me gusta decirlo así: es una relación en la que puedo ser yo misma sin temor a rechazo o a cómo la persona tomará cada palabra o acto de mi parte. Y claro, si surgen conflictos, buscamos solucionarlos. Por experiencia sé que mientras más tiempo lo dejamos, más difícil se hace.

Con los años también he descubierto que quizá no vamos a tener muchas amigas así, pero si queremos algunas, o si ya las tenemos, es necesario ser intencionales y cuidar la relación.

La amistad fue idea de Dios; él llamó a Abraham amigo, y Jesús nos llama amigos. Creo que una vida plena y abundante también es aquella donde disfrutamos de amigos de verdad. Hagamos nuestra parte para ser amigas intencionales.

Bendiciones,

Wendy 

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