Por si la decepción hoy te aplasta el corazón

Decepciones. Todos las sufrimos. También las causamos. A todo nos afectan. Pero tres en una semana me parecía mucho… demasiado. Las emociones todas mezcladas. Enojo. Frustración. Tristeza. Y todas luchando por abrirse paso y salir gritando. Cada una más fuerte que la otra.

Jesús, dame tu perspectiva porque si no, sé que puedo terminar mal. Sé que puedo empañar mi corazón.

Quizá tú también has estado ahí... O estás ahora mismo.

¿Qué hacemos con las decepciones? ¿Cómo las procesamos?  De nada vale esconderlas o tratar de disfrazarlas porque en algún momento sacarán las narices. 

Por experiencia propia lo digo, y por eso, te comparto este artículo, porque quizá estás atravesando una de esas decepciones que aplastan el corazón. 


Bendiciones,

Wendy 

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