Navidad... ¿celebrar o no celebrar?

La respuesta pudiera parecer obvia, pero lamentablemente en estos tiempos, para todos no lo es.

Una nueva corriente quiere envolver a muchos cristianos e iglesias, y su proclama es ¡no celebrar la Navidad! Los argumentos son muchos, y aunque no entremos en detalles, sí quiero hacerte reflexionar en algo. 


¿Cómo tendríamos hoy salvación si Jesús no hubiera nacido en Belén, si no hubiera ocurrido la primera Navidad? A fin de cuentas, eso es lo que significa la palabra, nacimiento. ¿Realmente importa si fue o no un 25 de diciembre? No creo que el día específico sea lo importante, lo importante es lo que celebramos y darlo a conocer.  

Sí, muchos han comercializado la celebración y han hecho de esta un frenesí de comidas y regalos, ¡pero no podemos dejar que eso nos haga desechar la Navidad!  El mundo también ha comercializado otras fechas como la resurrección o semana santa; aquí en Norteamérica ahora es una obsesión con conejos que ponen huevos… ¡Pero no por eso dejamos de celebrar la fecha real! La muerte y resurrección de Cristo son también motivo de celebración par el pueblo cristiano porque esa es la esencia de nuestra fe. ¡Pero eso no hubiera ocurrido, si primero Cristo no hubiera nacido! 

¿Por qué celebramos la Navidad, por qué nos alegramos, por qué cantamos? Bueno, un viejo himno nos lo resume con estas palabras:

Al mundo Paz, el salvador
en Tierra reinará.
Ya es feliz el pecador,
Jesús perdón le da.

No sé si lo habías pensado, pero antes de esa noche en Belén la paz era solo un concepto limitado a la diferencia entre los tiempos de guerra y los tiempos de no guerra. La paz que nació en Belén fue la paz entre Dios y el hombre, a través de Jesús. {Más sobre ese tema en “El corazón de la Navidad”.}

Tenemos motivos para estar felices porque ahora mediante Jesús, nuestro Salvador, tenemos perdón de Dios para siempre; y por ese perdón, la vida eterna. No sé a ti, pero a mí eso me hace cantar y saltar de alegría.

Celebramos Navidad porque allí se cumplió parte del plan que Dios había comenzado desde el principio de la creación, y que culminará cuando Cristo reine para siempre; tal y como también lo dice el mismo himno:

Al mundo él gobernará
Con gracia y con poder;
A las naciones mostrará
Su amor y su poder,
Su amor y su poder,
Su amor, su amor y su poder.

Celebramos la Navidad porque el pueblo que vivía en oscuridad antes, y en esta categoría entramos todos, ahora ya tiene luz: “El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en densas tinieblas la luz ha resplandecido” (Isaías 9:2, NVI).

Así que, mi querida lectora, que tenemos mucho por lo cual celebrar en el tiempo de Navidad. Y fíjate si es así que cuando los ángeles hicieron su anuncio dijeron que las noticias que traían eran de “gran gozo”. Cómo tú y tu familia lo hagan es una cuestión personal, pero no dejes que te roben el gozo de celebrar a Jesús, que dejó su trono y corona por ti, y vino a dar al mundo paz, perdón y luz para siempre. 

De eso se trata, ¡ese es el corazón de la Navidad! Y fue por eso también que escribí el libro. Si todavía no tienes una copia, está disponible ya en versión impresa. Sigue este enlace.  




Bendiciones,

Wendy




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