¡Déjalo ir!

Hace unos días estuve organizando las gavetas de mi escritorio para comenzar el año un poquito mejor. Por alguna razón el desorden me estresa. Y fue en medio de eso que me encontré una tarjeta con un versículo que anoté hace ya un tiempo, no recuerdo cuándo. Contiene una promesa de Dios del libro de Isaías: 
«Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer» (Is 43:18, NTV).


Como Dios siempre es oportuno, me vino a la medida porque justo ese día, y algunos otros también, había estado pensando en el año que terminó, en todo lo bueno que tuvo y en que si 2018 se le compararía. No hay sabiduría en tales pensamientos, como nos lo asevera Eclesiastés: 
«Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas» (Ec 7:10 NVI).

Cuando un año termina es excelente hacer un inventario de las cosas buenas que Dios hizo en nuestra vida, de hecho, lo mejor es ir haciéndolo a diario porque eso enfoca nuestra mente en la gratitud. Pero no es bueno cuando comenzamos a comparar mentalmente y dejar que nuestros pensamientos divaguen por el rumbo del futuro desconocido.

La verdad es esta: no sabemos los planes que Dios tiene, pero tenemos que creer su Palabra. Y su Palabra dice que siempre obrará a favor de los que le aman (Romanos 8:28).

Es muy probable que 2018 no sea igual que 2017 en muchos sentidos. Tal vez algunas experiencias se repitan, y otras tantas no. Pero lo mejor que yo puedo hacer, y tú también, es mirar estos próximos meses con expectación, con la misma con la que abrimos un regalo que alguien querido nos da. Porque así es Dios.

Y sí, mezclado con todo eso vendrán cosas no tan lindas o fáciles, pero es parte del proceso. Recuerda que Dios está trabajando para que «lleguemos a la plena y completa medida de Cristo» (Efesios 4:13), es decir, a madurar en la vida de fe. Esa parte no ocurre sin dolores, sin dificultades. Así como el crecimiento físico tiene etapas, el espiritual también. En eso 2018 debe ser mejor que 2017, porque cada año debesuponer un paso de avance. Pero incluso si así no fuera, sigue caminando. No dejes que tu mente se quede en el pasado, ¡déjalo ir!

Pablo nos los recuerda con palabras claras: 
«…pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús» (Filipenses 3:13-14).

Sí, no es sabio andar merodeando en el pasado. ¿Por qué? Porque nos quita la mirada del presente que, en realidad, es lo único que tenemos. Y si nos enfocamos mucho en el futuro, de seguro caeremos presa de la ansiedad y el temor, porque son desconocidos para nosotros. Ese es terreno exclusivo de Dios.

Mi querida lectora, es hora de abrazar lo que Dios nos regala hoy. Este día. Y vivirlo para su gloria, confiando en su amor, y en su Palabra.

Él es el Dios que hace algo nuevo cada día, que renueva su misericordia, que hace fluir agua en el desierto, que convierte imposibles en posibles, que nos levanta si caemos y nos reviste de gracia a través de Jesús. Entonces, ¡soltemos el pasado! Deja ir todo anhelo por tiempos que aparentemente fueron mejores, porque, aunque sí hayan sido buenos, Dios sigue obrando a nuestro favor. Él no se quedó en 2017, él sigue presente en tu vida, y en la mía. ¿Lo creemos?

Vivamos como Dios lo diseñó,

Wendy

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Comentarios

  1. Qué oportuno tu post Wendy!...es como si estuviera escrito para mí...ha sido una refrescante limonada para el alma, un bálsamo para mi corazón!...Dios te bendiga Wendy y te siga usando para SU gloria!

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  2. Wow! Hermosa reflexión, gracias Wendy por la palabra que el Señor la siga llenado de su gracia y sabiduria. En el nombre de Jesus hará mejores cosas este año como dice el favor de Dios esta en nuestra vida.
    Feliz año, bendiciones!

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  3. Dios te bendiga Wendy querida, gracias por esta reflexión, creo también que no dejar ir el pasado puede provocar en nosotras un estancamiento tremendo cuando Dios esta siempre interesado en hacer cosas nuevas. Así que concentrémonos en lo que tenemos por delante y avancemos con la sabiduría de lo alto. Que la paz de Dios sea contigo.

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  4. Gracias a pesar de llevar años en el camino mirar atrás a sido mi debilidad gracias por hacerme pensar y gracias a Dios por usarte para mi bendición ""el que pone las manos en el arado y atrás no es digno de mi "(Je

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