Cuatro elecciones que pueden salvar tu matrimonio

Van es un amiga a quien he invitado para que comparta con nosotras algunos artículos durante el mes de febrero. Ella  y su esposo tienen más de 40 años de casados. Son un matrimonio que ama a Dios y tienen mucho para enseñarnos.  Hoy nos habla sobre decisiones sabias que pueden evitarnos muchos errores en el matrimonio, ¡hasta salvarlo! ¡Te invito a leer y compartir! 


En cierto punto de la vida llega un momento en el que nos damos cuenta que hay una decisión que debemos tomar.

Llegué a ese punto después de varios años de vivir en confusión. No estaba preparada para una relación. No tenía idea de con quién me había casado. No estaba contenta con el rumbo que estaba tomando mi matrimonio. Dudaba seriamente que tuviéramos un futuro juntos.
                       Nunca dejé de orar y pedir a Dios que fuera mi guía.
El primer descubrimiento vino cuando dos mujeres piadosas de mi iglesia me dijeron que dejara de pensar cosas negativas sobre mi matrimonio. Estas mujeres eran valientes, seguras y determinadas. Yo necesitaba ese consejo determinante. Creía que mi matrimonio se había apagado y creí la mentira de que debía terminarlo.

Con su ayuda y ánimo diario decidí tomar algunas decisiones que cambiarían mi perspectiva sobre mi propia vida.

Elección #1: Creí en estas mujeres fuertes de fe. Confié en ellas y elegí dejar esos pensamientos de terminar con la relación. Si no tienes a una amiga cercana o mentora que te anime y te guíe, pídele a Dios que traiga alguien a tu vida.

Elección #2: Reenfoqué mis expectativas. En vez de darle a mi esposo la responsabilidad de llenar mis necesidades emocionales, enfoqué mi energía en lo Alto. Le pedí a Dios que me llenara de la alegría que proviene de un trabajo bien hecho. Mi carrera como maestra, además de mi trabajo voluntario en la iglesia y la comunidad, pronto empezó a llenar mi vida de manera abundante. Era una mujer más feliz, más segura y menos necesitada de mi esposo. Poco a poco Dios me mostró cómo Él me veía y puse en práctica la mujer digna que Él había creado dentro de mí. Me sentí valorada y valiosa mientras servía a otros para el reino de Dios.

Elección #3: Una vez que entendí los diferentes tipos de personalidad, me di cuenta de que todos somos únicos y diferentes. Entendí la importancia de haber sido creados cada uno en forma especial de acuerdo a los dones y talentos que Dios nos dio. Empecé a apreciar las diferencias de mi esposo. Me negué a permitir que los rasgos de su carácter me molestaran. Elegí admirar sus cualidades, halagarlo en lugar de pedirle que llenara los huecos de mi corazón.
"¿Quién podrá encontrar una esposa virtuosa y capaz? Es más preciosa que los rubíes.  Su marido puede confiar en ella, y ella le enriquecerá en gran manera la vida.  Esa mujer le hace bien y no mal, todos los días de su vida". (Proverbios 31:10-12)
Ejemplo: Soy creativa y disfruto decorando mi hogar. Pero, ya que una persona impulsiva, no me gusta tomarme mucho tiempo para hacer bien las cosas. Siempre tengo prisa de ver cuál es el siguiente proyecto divertido a realizar. Aprendí desde muy temprano que colgar cuadros en las paredes requiere paciencia. Las chicas sanguíneas  como yo no medimos las cosas. A las personas melancólicas, como mi esposo, les encanta medir las cosas. Juntos hacemos un buen equipo cuando queremos colgar cuadros.

Otro ejemplo: Las chicas divertidas como yo buscamos alegría y aventura, belleza y todo lo que brilla. La diversión a menudo requiere dinero. La gente melancólica es disciplinada. El día de hoy, después de tantos años de matrimonio, ya que estamos jubilados, estoy agradecida a mi esposo por haberme dicho “no”  cuando quise comprar el bote, la moto para la nieve, esas cortinas hechas a la medida para las ventanas, carro nuevo cada año, anillos y aretes…  de haberlo permitido mi esposo, en estos momentos tendríamos una casa muy pobre pero afortunadamente él pudo convencerme de que no necesitábamos esas cosas.

Otro ejemplo: Tengo una amiga muy cercana con personalidad flemática. Le toma mucho tiempo ordenar su mente. Además, ella es más bien hogareña, no se siente atraída por la aventura. Su esposo tiene una personalidad colérica. A él le encanta hacer muchas cosas. Rara vez deja a mi amiga descansar. Temprano en su matrimonio ella se alarmó porque todas esas actividades de su esposo la cansaban. Hoy ella da gracias porque él la impulsó a viajar, a tomar decisiones que tal vez hubiera pospuesto. Ella dice que su vida es más rica y más plena gracias a la influencia de su esposo en su vida y la de sus hijos.

Hubo un tiempo en el que yo pensaba que mi esposo y yo no teníamos un futuro juntos. El día de hoy lo llamo “mi roca”, “mi proveedor del que dependo“, “mi sostén en la tormenta” y muchos otros nombres más. Porque elegí ver sus cualidades admirables, pude encontrarlas.

Elección #4: Elegí obedecer a Dios. Dios creó mi matrimonio. Él cree en la familia. Su propósito para el matrimonio es construir bases sólidas para la comunidad. Elegí honrar a Dios. Él nos dice que nos amemos los unos a los otros, que seamos generosos con los demás, que desarrollemos relaciones sanas y que seamos luz en la oscuridad. Yo puedo hacer eso. Yo puedo obedecer a Dios.
Pero lo más importante, dejé de enfocarme en mi esposo y le pedí a Dios que me mostrara cómo vivir un matrimonio que honrara a mi esposo y que honrara a mi Dios. Acepté el reto. Jamás me arrepentiré de la decisión que tomé de elegir estar a favor de mi matrimonio.

Hay momentos en los que quizá no me agrade mi esposo pero jamás dejaré de amarlo. Como yo, él es un hijo de Dios, creado a imagen de Dios para vivir la vida que Dios ha planeado para él hasta el día en que el Señor lo llame a Su casa.

Van

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Comentarios

  1. Excelente , me encanto me pasaba casi igual k todo lo que no, pero cuando puse mi matrimonio en ma os de Dios comencé haber a mi esposo de otra manera y funciona , solo hay que creeele a Dios Poner de nuestras parte y ver a nuestros esposo con amor,y pensar que el también es hijo de Dios y que nosotras también estamos llenas de defecto .amen muchas bendiciones

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  2. Hermoso, me animó a seguir, y salvar mi matrimonio. Dios la bendiga

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