¡Si lo hubiera sabido antes!

Van es una amiga a quien he invitado al blog durante el mes de febrero. Dios salvó su matrimonio cuando la ayudó a entender estas verdades de las que hoy nos habla. ¡Te animo a leerlas y compartirlas con otros!

Muchos me han preguntado: “¿Cuál es el secreto de quedarse juntos?”

Nunca he creído ser una mentora de matrimonios, la realidad es que no he hecho esta cosa que se llama matrimonio muy bien. Como lo expliqué antes, hubo muchas lágrimas, egoísmo, soledad, momentos duros. Peleas difíciles. Emociones que no entendía y no podía controlar. Palabras hirientes. Y a todo esto añade dos personas súper independientes y tercas.


Como dije, no siempre he manejado bien el matrimonioPero hace poco, mientras bailaba con mi esposo de 47 años en una boda, tuve un momento de claridad. ¡Posiblemente he tenido más éxito en mi matrimonio de lo que creía! 

Cuando miro atrás… 

Nos conocimos en la universidad, por teléfono; yo estaba hablando con su compañero de cuarto y su mejor amigo, el novio de una amiga mía. El oyó la conversación y quiso participar con nosotros. ¡Ahí comenzó todo! 

La relación creció durante nuestros años en la universidad. Decidimos que nos habíamos enamorado. Nos casamos. Nos mudamos a un apartamento pequeñito junto al colegio. No necesitábamos mucho. Éramos recién casados, enamorados y sin idea de nada.

No pasó mucho tiempo cuando me di cuenta de que éramos diferentes. Más bien, ¡no teníamos nada en común!

Iba más allá de lo obvio. Él es alto, muy alto; yo soy bajita. Él es calladito, y yo no tenía la menor idea. Quiero decirles que habíamos hablado por teléfono durante muchísimas horas mientras nos conocimos. Ahora me doy cuenta de que él hacia las preguntas y YO era la que hablaba. ¡Él escuchaba!

Él es serio. Yo no sabía cuán serio. ¡Muy serio! 

A él le gusta quedarse solito. Yo no sabía que mi marido se siente más feliz cuando no hay nadie en su alrededor. Cuando nos veíamos antes de casarnos, él siempre quería estar conmigo. Pasábamos el tiempo con todos nuestros amigos.  Pero algo cambió. La verdad es que a él le encanta la soledad. 

Él es diferente. No es como yo.

Nuestras diferencias amenazaban con destruir el matrimonio. Me di cuenta de que en realidad no lo conocía.   

Mi esposo prefería estar en el trabajo donde llevaba a cabo tareas difíciles. En la casa, buscaba el silencio en páginas de libros llenos de ideas inteligentes. A él le gusta pensar con su mente. Yo no uso mi cabeza, ¡uso mi boca!

A mí me gustaba salir los fines de semana, como hacíamos en la universidad cuando él me cortejaba. Yo deseaba conversar y estar en actividad constantemente.

Y un día llegó el golpe. Me rechazó.... ¡o al menos hacía me sentía yo!

Estaba convencida de que no me amaba. Las diferencias entre los dos crecían y crecían. Y lo peor fue que ninguno se ajustaba. Hubo días en los que creía que no teníamos futuro, que el matrimonio se había acabado.  Lloraba. Vivía preocupada por mi matrimonio. Oraba y le pedía a Dios que me diera dirección. ¡Y él me la dio!

Algo fabuloso sucedió con respecto a mi perspectiva sobre el matrimonio cuando mi mamá me presentó a una conferencista y profesora, Florence Littauer, quien me habló de su libro, Enriquezca su personalidad, cómo llevarse bien con los demás por entenderse a sí mismo

Aprendí lo siguiente:
  • No todo el mundo es como yo. Eso está bien. Necesito decidir no enfocarme en lo negativo de otros. Debo tratar de apreciar lo bueno.
  • No voy a cambiar a otros.  
  • Tan molestos como me resultan los demás, yo soy igual de molesta para ellos.
  • Cada estilo de personalidad tiene sus puntos fuertes y débiles.
  • Cuando los puntos fuertes se exageran llegan a ser debilidades.
  • Hay cuatro estilos de personalidad: sanguínea, colérica, flemática y melancólica
Una vez que entendí el concepto de los tipos de personalidad pude mejorar la relación con mi esposo. ¡Cómo hubiera deseado haber conocido esto antes! Por supuesto, los problemas continuaron porque cada uno tenía diferentes metas en la vida.

Yo me despierto cada día buscando algo divertido, realizar alguna actividad, hacer algo alegre. Convivir con personas, compartir un buen momento; ¡de eso se trata la vida para mí! Me la paso viviendo de evento en evento. Pierdo las llaves, tardo mucho para terminar lo que empiezo, me distraigo fácilmente.

Cuando algún invitado viene a cenar a la casa, empiezo a preparar la cena. Preparo la mesa. Salgo a cortar las flores que pondré en la mesa. Hablo con la vecina. Corto algunas malas hierbas. Riego el helecho que compré impulsivamente y que ahora se está secando porque me había olvidado de él. Veinte minutos antes de que llegue nuestro invitado, ¡yo todavía no estoy lista! Todo se ve muy lindo, ¡pero la comida no está hecha!

Cuando mi esposo planea algo, hace una lista. Piensa en eso por un buen rato. No empieza a hacer nada hasta que lo haya planeado metódicamente. Luego se enfoca y comienza. Nunca se detiene para platicar. Nunca se distrae y termina el trabajo a tiempo.

Mi cabeza está llena de ideas creativas. Él sólo tiene una idea. Él hace una lista y la completa. Yo tengo una visión que crece y crece y crece. Él se enfoca en lo que planea, yo sueño.

¿Ves las diferencias?

Yo soy sanguínea (viene de la palabra griega que significa sangre). La persona sanguínea siempre parece roja, llena de emoción. Esa persona desea una vida alegre, feliz y divertida.

Mi esposo es melancólico. Todos sabemos que esa palabra significa algo oscuro y retirado. La persona melancólica vive dentro de su cabeza, pensando y planeando en silencio. Su gran meta en la vida es hacerlo todo perfecto.

Las parejas pueden permitir que las diferencias los destruyan o pueden usar esas diferencias para desarrollar una relación más fuerte con las cualidades de cada uno.

Una vez que tuve estas herramientas de personalidad, empecé a elegir intencionalmente ignorar sus debilidades y enfocarme en sus cualidades. 

Permíteme decirte algo, sé que hay muchos perfiles de personalidades. Yo recomiendo el que Florence Littauer usa (busca el libro Enriquezca su personalidad) porque es simple y divertido, fácil de entender, recordar y aplicar.

El estudio de los tipos de personalidad no sólo hizo que yo me conociera para liberarme y ser esa persona que Dios creó en mí, sino que hizo que conociera por primera vez a mi esposo ¡aquel con quien ya llevaba 15 años de casada!

Pensé que lo conocía cuando me casé con él. En verdad no tenía idea de con quién me había casado. Entre más conocía de los diferentes tipos de personalidad, cómo interactúan, chocan y se complementan unos con otros, más quería aprender.

Cada personalidad tiene sus puntos fuertes y otros débiles. Dios nos hizo únicos. Pídele que te ayude a entenderte a sí misma y a tu esposo. ¿Cuáles son las fortalezas de tu esposo? Elige enfocarte en sus cualidades. Alaba a Dios por darte un hombre cuyas cualidades te complementan. 

Espero que Dios te abra los ojos como lo hizo conmigo. Le pido que renueve tu amor y reavive la pasión en tu matrimonio. Sé que puede hacerlo porqué obró un milagro en mi hogar.

 Van

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Comentarios

  1. Gracias, me ayuda a enriquecer mis intenciones de entender está aventura que llamamos matrimonio, en ocasiones suele ser dura, rutinaria o egoísta, si embargo podemos elegir disfrutarlo y las herramientas que en este artículo presentan me parecen muy adecuadas al fin y al cabo el amor es una decisión, bendigo la vida de ustedes, gracias por la recomendación del libro, un abrazo fuerte, sus consejos de esposa a esposa me son muy útiles, bendiciones!!! Y de nuevo mil gracias.

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