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Mostrando las entradas de mayo, 2018

Lo que una prisión me hizo pensar (recordando)

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Hace un tiempo tuve la oportunidad de visitar la antigua prisión de Alcatraz, un lugar paradójico porque combina un paisaje bello, vistas dignas de las muchas películas que se han filmado en San Francisco y jardines hermosos con  la dureza y soledad de una prisión construida en una isla en medio de las frías aguas de esa bahía.
Me fascinan los lugares antiguos; pensar en la historia, en las personas que primero transitaron las calles, en sus huellas invisibles pero indelebles. Sin embargo, al llegar a este lugar, la sensación es diferente.

Para llegar hasta Alcatraz tienes que tomar un ferry que luego se va a recoger a muchos otros turistas que, como yo, no quieren irse de la ciudad sin antes visitar la célebre prisión. En cierto modo, aunque libre, quedas preso allí, hasta el próximo ferry.
Y eso me puso a pensar en cuántas veces vivimos la vida de la misma manera, aunque tenemos completa libertad gracias a Cristo, nos sentimos presos.

Las prisiones varían. En algunos casos son temores…

Esto no puede faltar ni en mi agenda ni en la tuya {o vivir como Dios lo diseñó}

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Un día solo tiene 24 horas y aunque lo intentemos, lo más probable es que no nos alcance para hacer todo lo que quisiéramos o teníamos planificado. Sin embargo, hay ciertas cosas que no debemos pasar por alto si queremos vivir como Dios lo diseñó. Y hoy quiero hablarte de esas cosas. Busca la manera de incluirlas en tu agenda, incluso si tienes que dejar otras fuera.


Pasa tiempo con Dios. Lo necesitas tanto como el aire para vivir. Cómo lo hagas y dónde, es algo muy personal. No tienes que seguir una regla ni cumplir con ciertos pasos, pero pasa tiempo con Dios. Háblale y, sobre todo, deja que él te hable a ti. Para inspiración lee Lucas 5:15-16.
Lee tu Biblia. En muchos lugares del mundo hacerlo es un delito y aún así hombres y mujeres arriesgan sus vidas porque saben que en leerla está la vida. Si tú tienes libertad, no la desperdicies. Llénate de la Palabra, verás cómo Dios usa lo que leas para transformarte de adentro hacia fuera y para equiparte cada vez que lleguen pruebas y luch…

Para la mamá que quiere tirar la toalla

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Esto lo escribí hace un tiempo, pero quisiera compartirlo contigo. Es uno de “esos” artículos que no me gusta escribir. sin embargo, cuando lo hago y dejo correr las ideas recuerdo que soy solo una obra en progreso, en manos de un Dios perfecto, nada más. 




Así que fue una de "esas" mañanas. El propósito era bueno y hermoso, leer juntas la Palabra antes de que ella se fuera a la escuela. Pero vinieron las preguntas, y busqué otra Biblia, una que tuviera notas, para poder explicarle mejor. Y las preguntas siguieron, la paciencia se fue agotando,   y sin darme cuenta… ¡ya no quería leer! Ahora estaba frustrada.
El reloj avanzaba, llegó la hora de salir, y ella se fue. Yo me quedé, con la casa en silencio, pensando en todo lo que había sucedido. Y la vocecita suave, casi imperceptible, comenzó a hablar a mi corazón. “No debías desesperarte. Todos tienen preguntas. Tú también.” Sí, era el diálogo o monólogo más bien del Ayudador y yo. Porque para eso vino él también, para ayudarnos…