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2019: Palabra del año

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Para aquellos que vivimos el comienzo del siglo 21 nos parece increíble que ya estemos en 2019. El tiempo ha transcurrido demasiado rápido, diría yo, aunque todos sabemos que los días siguen teniendo las mismas 24 horas y los años, los mismos 12 meses. El asunto no está en que eso haya cambiado sino en las tantas cosas que ocupan nuestro tiempo, la velocidad a la que vivimos y el inevitable sentimiento de querer detener el reloj… ¡imposible tarea!


De cualquier manera, ya hoy es 10 de enero de 2019, y en dos días se cumplirán ocho años de haber comenzado este blog. ¡Eso también me resulta increíble! Fue un paso de obediencia, fe y aventura, pero cuánto me alegro de no haber prestado atención a mis propios temores y haberle dicho sí al llamado de Dios.
¿Sabes por qué estoy contándote esto? Bueno, en primer lugar, porque muchas de ustedes me han acompañado por todo ese tiempo, así que ¡mil gracias! Otras se han incorporado después, e igual lo agradezco. Caminar juntas aprendiendo de la Pa…

2018, ¡solo Dios!

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El último día del año, ¡parece increíble! Miro atrás y me cuesta creer que ya terminó. Muchas cosas suceden en 365 días, la vida con sus idas y venidas nos sorprende, nos alegra, nos entristece; pero algo ha sido una constante, invariable, fuerte y veraz: Dios. Él ha estado en cada minuto, segundo. En cada semana, en cada mes. Ha estado en lo que yo esperaba y en lo que me sorprendió. En los momentos buenos y los malos. Ha estado en la salud y en la enfermedad. Ha estado en los momentos en que he confiado, y también en los que he dudado. Dios ha estado cuando he estado clara y cuando he sentido confusión. Dios no ha cambiado en 2018, y no lo hará en 2019.


Su gracia me ha sostenido. Y el año ha tenido muchas cosas buenas e inolvidables, pero también trajo otras que han sido dolorosas e inesperadas. Relaciones que cambiaron, sueños que quedaron pospuestos, decepciones. Sin embargo, ha sido un año para crecer. Y, a fin de cuentas, de eso se trata. Todavía queda mucho por aprender, mucho q…

Navidad es Dios con nosotros

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Hay “misterios” bíblicos que nunca podremos entender a cabalidad. Y el versículo 23, del capítulo uno de Mateo, es uno de ellos: «¡Miren! ¡La virgen concebirá un niño! Dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa 'Dios está con nosotros'».
Antes de hablar del misterio, regresemos un poco en el tiempo. En la época en que Isaías fue profeta el pueblo recibió este anuncio por primera vez (Isaías 7:14). Hasta ese momento los israelitas conocían a un Dios que les identificaba como suyos; sin embargo, para relacionarse con él tenían que ir a través de una persona, el sacerdote de turno. Dios les hablaba por medio de los profetas. Por decirlo de alguna manera, no era una relación estrictamente personal. Ahora Dios les estaba diciendo que eso terminaría un día, el tiempo en que Dios parecía distante llegaría a su fin, ¡conocerían al Dios Emanuel! No sé si te has detenido a pensar alguna vez en eso pero a mí me deja sin palabras, y por esa razón lo considero un misterio. Dio…

Para cuando el desánimo parece mayor que la esperanza

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No todo lo que sucede es el resultado de una mala decisión, a nivel personal me refiero. Y esta es una frase que he tenido que repetirme muy a menudo. Aunque a nivel intelectual mi cerebro la entiende muy bien, a veces pareciera haber cierta desconexión entre ese pensamiento y mi corazón.


Creo que se nos olvida, con mucha frecuencia, que este es un mundo caído y que las aflicciones forman parte del paquete. Las aflicciones vienen en todas formas, colores, épocas, tamaños y definiciones. Pero llegan, no creas ni por un instante que estamos exentos solo porque hemos creído en Cristo. Él mismo nos lo dijo claramente (en Juan 16:33 lo encuentras).
Lo que sucede es que nuestra naturaleza se resiste porque en el principio no fue así, fuimos creados para otra clase de mundo y ahora, al transitar por este, se nos hace doloroso.
¿Adónde quiero llegar con esto y por qué un comienzo aparentemente tan sombrío para este artículo? Primero, quiero que entiendas esa verdad, aunque muchas veces tomamos d…