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No soy esa mujer...

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Yo no soy esa mujer. No soy la mujer que quiero ser...¡todavía!

No soy la esposa perfecta; no siempre digo lo que debiera decir y a veces digo lo que no debiera. No siempre recibo a mi esposo con los brazos abiertos cuando llega del trabajo o después... pero sé que Dios está haciendo su obra en mí, poco a poco, para llevarme a esa meta. Mientras, amo a mi esposo, con mis imperfecciones y todo. Y cada día le agradezco a Dios por el privilegio de amanecer a su lado y sentir sus brazos a mi alrededor.
No soy esa mujer que nunca regaña acalorada a sus hijos ni que nunca pelea porque hay desorden,  pero cada día le pido a Dios sabiduría para aprender a sellar mis labios y ser paciente porque yo también tengo mis propios “regueros” en la vida y sin embargo, nadie me pelea, mucho menos Dios.
No soy la amiga perfecta. A veces me equivoco, me siento herida sin motivos reales o por tonterías... pero busco ser una amiga con la que otros puedan contar.
No soy esa mujer que destila sabiduría en cada d…

Tres verdades alentadoras para tu vida cotidiana

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Escoger un libro de la Biblia como favorito me resulta difícil, pero si tuviera que hacer una lista, el libro de Josué estaría en ella sin dudas. Josué fue uno de los mejores líderes con los que contó el pueblo de Israel. Por supuesto que con sus propias imperfecciones y pecados, porque ahí estamos todos de este lado de la eternidad. Sin embargo, creo que nos dejó un legado digno de explorar.  

Al comienzo del libro encontramos este pasaje:  “Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú serás quien guíe a este pueblo para que tome posesión de toda la tierra que juré a sus antepasados que les daría. Sé fuerte y muy valiente.” (Josué 1:5-7a)
En esos versículos Dios le da a Josué una promesa, una misión y un mandato. Sin olvidar el contexto, la conquista de la tierra que Dios prometió a su pueblo Israel y todo lo que eso encierra para ellos en particular, veamos qué podemos traer a …

Preguntas: ¿Por qué Dios no me escucha?

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Alguien me preguntó hace un tiempo, ¿por qué Dios no me escucha en este asunto en particular? Según lo que me contó, en su vida Dios ha respondido de diversas maneras, pero no en este caso. ¿Te identificas?
Bueno, hablemos del tema. ¿Será realmente que Dios no responde? No hay mejor manera de buscar las respuestas que en la propia Biblia, porque de nada vale lo que nosotros pensemos sobre Dios si no está basado en lo que Él dice de sí mismo.

“Clama a mí, y yo te responderé…”, así comienza Jeremías 33:3.
“Luego llámame cuando tengas problemas, y yo te rescataré, y tú me darás la gloria” (Salmos 50:15).
“El Señor dice: ‘Rescataré a los que me aman; protegeré a los que confían en mi nombre. Cuando me llamen, yo les responderé; estaré con ellos en medio de las dificultades…’” (Salmos 91:14-15a).
Pudiéramos citar muchos otros pasajes, pero creo que estos tres afirman algo claro sobre Dios: Él dice que nos escucha cuando oramos, ¿cierto? Dios no es selectivo en lo que escucha, ni se le escapan c…

El final que en realidad fue un principio

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En muchos lugares hoy se celebra el llamado Viernes Santo. En mi rincón de la ciudad el cielo está gris y llueve. La mañana mucho más oscura que de costumbre. ¡Cuánto mayor debe haber sido la oscuridad de aquel viernes cuando el Hijo de Dios exclamó desde su cruz: “Consumado es”! Por eso el título de este artículo, lo que parecía el final de la historia fue en realidad el gran comienzo.


Isaías 53, una de las más grandes profecías mesiánicas, dice en el versículo 11: “Y a causa de lo que sufriómi siervo justo hará posibleque muchos sean contados entre los justos,  porque él cargará con todos los pecados de ellos.”
Su aparente final fue nuestro definitivo principio. La cruz puso punto fin a nuestra vida de esclavitud. La cruz marcó el inicio de la libertad. La cruz nos quitó el veredicto de culpabilidad que por siglos cargamos y nos estampó en letras rojas y grandes, letras de sangre, el mejor sello de todos: PERDONADOS. La cruz hizo que nunca más fuera necesario ofrecer sacrificios para…