"Esto" me cambió para siempre


Siempre me han gustado los buenos modales, la cortesía ¡y la gente cortés! Creo que es uno de esos valores que se están borrando, lamentablemente. Parte de la cortesía es dar gracias a las personas por abrirnos una puerta, hacernos un favor, entregarnos un regalo, cedernos el paso, etc. Ese es un ángulo de “la gratitud”, pero en realidad, es mucho más que un acto de cortesía o de buenos modales.  La gratitud es un tema del corazón.


Hace ya unos años que Dios hizo una revolución de gratitud en mi vida. Déjame contarte. Nunca me resultó difícil practicar el “dar gracias” como algo social y cortés. Mis padres y abuelos me lo inculcaron desde muy pequeña. Sin embargo, no vivía con un corazón agradecido. ¡Esa es la gran diferencia! El Señor usó un libro de la autora Ann Voskamp para revelarme mi carencia, mi pecado al no vivir agradecida. ¡Y me llevó por todo un recorrido en la Biblia relacionado con el tema! Me hizo «descubrir» qué importante es para Él la gratitud de su pueblo y lo que realmente significa vivir de esa manera. Me cambió para siempre.

¿Sabes? Antes de eso me resultaba muy fácil ver lo que me faltaba, comparar mi vida con la de otras personas y quejarme sin medida. Las tres cosas son una afrenta para Dios. Las tres cosas nos hacen olvidar que en realidad no hemos hecho nada para merecer lo que tenemos. Si lo creemos de otro modo, hemos sido engañadas por el enemigo del alma, usando el orgullo como arma.

Cuando nos enfocamos en lo que nos falta, no agradecemos lo que ya tenemos. Y eso da lugar a la queja. Dios detesta la queja, algo de lo que ya hemos hablado antes. Cuando comparamos nuestra vida con la de otra persona perdemos el gozo y damos lugar a que surja la envidia. Desde el principio Dios nos dijo que no codiciáramos lo de otros. En Salmos 50:23 encontré un pasaje que abrió mis ojos a la importancia de vivir agradecidas.
«El que ofrece sacrificio de acción de gracias me honra» (LBLA).
«Quien me ofrece su gratitud, me honra» (NVI).
La gratitud de nuestro corazón honra a Dios, ¿por qué? Porque reconoce su bondad, reconoce su misericordia, su gracia, su fidelidad, su amor inagotable. No podemos decir que amamos a Dios y no vivir agradecidas. Ambas cosas van de la mano. ¡Cuánto le agradezco al Señor que me enseñara esta verdad en su propia Palabra!

Entendí que había dejado que la ingratitud se arraigara en mi corazón y perdí de vista que Dios había sido, y es, extremadamente bueno. La lista podía comenzar por el regalo de una salvación inmerecida, el poder respirar, caminar, ver, tener familia, amigos, ¡y tanto más! También aprendí que vivir así alegra el corazón porque no se puede vivir agradecido y a la vez estar amargado o triste constantemente.  

Además, Dios usó 1 Tesalonicenses 5:18 para mostrarme que la gratitud no solo le honra, sino que es un mandato suyo para nuestras vidas:
«Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús» (NTV).
Así que ya no tenía opción, no podía elegir entre ser agradecida o no. Si realmente quiero obedecer a mi Padre, entonces vivir agradecida es parte de mi obediencia.

Pero, como todas las cosas, esto no ocurre de la noche a la mañana. Primero le pedí perdón al Señor por el pecado de mi ingratitud y por no reconocer su bondad inmerecida. Y, además, le pedí que creara en mí un nuevo corazón, un corazón agradecido, y que me enseñara a cultivarlo (el proceso continúa). 

Fue así como comencé a llevar un «diario de gratitud», a contar bendiciones; no importa cuán grande o pequeño sea, todo es un regalo de Dios (Santiago 1:17).  No es nada complicado, simplemente anotar aquellas cosas por las que podemos dar gracias a Dios, cada día o siempre que puedas, de modo que se convierten en un testimonio de la fidelidad de Dios y aprendemos a reconocer su bondad… ¡a vivir agradecidas!

Mi querida lectora, estamos en noviembre, mes que tradicionalmente dedicamos a este tema. ¿Te ha hablado Dios a través de este mensaje? ¿Estás viviendo agradecida o estás atrapada en el pozo de la ingratitud? ¡Hoy puedes, de la mano del Señor, comenzar a vivir diferente! Y comenzar a honrar a Dios siendo una mujer agradecida. Motivos nos sobran, Cristo es el primero.

Bendiciones,

Wendy

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Comentarios

  1. MARAVILLOSO!!!!!!!!!!!!!!ME ENCANTO!!!!!!!!!!!!!!

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  2. Amén, hermana Wendy. Un bien consejo escribiris gratitudes, porque las olvidó y a veces creo que son parte de la vida misma, o que me lo merezco, o mi capacidad, o mi buena estrella, no! no!! Mi Señor y Dios es quién se manifiesta a mi favor con tantas de sus dádivas a diario. En mi día a día, en mis afanes o en esas cosas nuevas que nunca ví con los ojos espirituales, en todas ellas está mi Señor, mi sustentador.
    Gracias Wendy por este hermoso aspecto de nuestras vidas en Cristo, ser agradecidas por todo.

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  3. Hola Wendy!
    Primero quiero agradecerte por compartir la palabra de Dios, seguido de tus experiencias y cómo el Señor a tocado tu corazón.
    Sin lugar a dudas eres una persona elegida por Dios para que llegues a muchísimos corazones y nos hables mediante las escrituras, te agradezco infinitamente por tu gran labor, y si, hoy me hablo Dios con esta gran enseñanza que nos muestras!
    Gracias, muchas gracias !!
    Dios te siga bendiciendo!!

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  4. Buen día , me gustaría por favor recibir este estudio en mi correo electrónico lapluma47@yahoo.com, será posible ? Muchas gracias saludos Andrea Escobar

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    1. Hola Andrea, si te suscribes al blog, todo llega directo a tu correo. ¡Gracias!

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  5. Hola Wendy! Yo también leí ese libro y me transformó. Es alucinante cuánto puede cambiar una sabiendo ser agradecida 😊. Un besito y bendiciones. Me encanta tu blog

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  6. Amén que hermoso mensaje. Ese versiculo me edificó mucho. Dios se siente honrado cuando le agradezco y es imposible amarlo sin ser agradecida. Verdades que las tendré presente!!!

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  7. Wendy: le doy gracias a Dios por esta enseñanza que me ha llegado a través tuyo. Bendiciones

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  8. Querida Wendy: en esta semana especialmente difícil, la Biblia y tus palabras recordatorias de una vida agradecida, me han sido de gran bendición. Oro por tu gran ministerio, gracias por interpretar las necesidades de nosotros las mujeres. Abrazos.

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  9. Gracias Wendy por recordarnos lo importante de ser agradecida, esto es algo que El Señor me ha estado hablando desde hace mucho tiempo y ha sido de mucha bendicion para mi vida. Que Dios te continue bendiciendo grandemente y puedas seguir ayudandonos en nuestro caminar con el Señor atravez de este blog.

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  10. Empecé a Leerlo, porque el nombre me nombre me llamó la atención... entre más leía más me hablaba el Señor. Al final me dí cuenta de que me falta mucho por aprender. Gracias por escribir de temas que parecen tan normales, pero que se nos olvidan y dejamos de poner en práctica.

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  11. Gracias, Padre. Por tener mi vida en tus manos, porque las carencias, las dificultades, el desierto por el cual estoy pasando, no han sido suficientemente poderosas como para opacar tu fidelidad, amor y misericordia hacia mi y todo lo que me rodea. Gracias por proveer a través de Wendy las palabras necesarias para confortarme a mi y quienes nos unimos a estas lecturas.
    Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia y mediante la resurrección de Jesucristo nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva...1 de Pedro 1:3

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  12. Excelente!
    Creo que no he sido agradecida. Me he quejado mucho y frecuentemente me siento triste por muchas cosas que pasaron en mi vida y por algunas carencias. Gracias a Dios resientemente lo he comprendido y trato a diario de dar gracias y ver todo lo que Dios ya me ha dado y este artículo viene a reforzar y a animarme a ser más agradecida. Muchas Gracias.
    Delia Green

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