2018, ¡solo Dios!

El último día del año, ¡parece increíble! Miro atrás y me cuesta creer que ya terminó. Muchas cosas suceden en 365 días, la vida con sus idas y venidas nos sorprende, nos alegra, nos entristece; pero algo ha sido una constante, invariable, fuerte y veraz: Dios. Él ha estado en cada minuto, segundo. En cada semana, en cada mes. Ha estado en lo que yo esperaba y en lo que me sorprendió. En los momentos buenos y los malos. Ha estado en la salud y en la enfermedad. Ha estado en los momentos en que he confiado, y también en los que he dudado. Dios ha estado cuando he estado clara y cuando he sentido confusión. Dios no ha cambiado en 2018, y no lo hará en 2019.


Su gracia me ha sostenido. Y el año ha tenido muchas cosas buenas e inolvidables, pero también trajo otras que han sido dolorosas e inesperadas. Relaciones que cambiaron, sueños que quedaron pospuestos, decepciones. Sin embargo, ha sido un año para crecer. Y, a fin de cuentas, de eso se trata. Todavía queda mucho por aprender, mucho que refinar, mucho que transformar. No es mi obra, nunca lo será. Quien comenzó la buena obra es quien la termina, Cristo.

En 2018 mi versículo lema fue Proverbios 4.23: “Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida.” Y aunque no siempre lo guardé como debía, a veces dejamos que los pensamientos tóxicos y negativos se introduzcan por entre las rendijas del alma, agradezco al Señor todo lo que me ha enseñado al respecto. Es un viaje de toda la vida, esto de guardar el corazón. Por naturaleza es perverso y engañoso, como la misma Biblia nos enseña, y solo Dios puede cambiarlo y transformarlo a la imagen de Cristo. Es un proceso, a veces doloroso, pero necesario.

Este año también me ha mostrado, una vez más, que Dios tiene planes que nunca esperamos y siempre son mejores que los nuestros. Cuando comencé a escribir este blog, en enero de 2011, no tenía realmente una idea clara de lo que Dios quería hacer, simplemente le dije “sí” por obediencia y comencé a caminar esta trayectoria. Hoy miro atrás y lo único que puedo decir es “¡solo Dios!”

Solo Dios me ha permitido recorrer este camino y compartir contigo lo que he ido aprendiendo de Él en su Palabra. Solo Él pudo abrir las puertas para hoy tener el honor de ser parte de la familia de Lifeway Mujeres y B&H Español. Solo Él pudo hacer posible que Decisiones que transforman vea la luz en apenas un mes (mi primer libro con estas editoriales, ¡estoy súper emocionada! ¿pudieras orar por esto?). Solo Él hizo posible que pudiera compartir su Palabra con mujeres de tantos lugares diferentes. Solo Dios podía regalarme la oportunidad de ser parte de la red de entrenamiento para mujeres de Coalición por el Evangelio, que ahora se expande hacia toda América Latina y Estados Unidos. ¡Solo Dios!

Solo Dios ha podido mantener unido un matrimonio de dos personas muy imperfectas durante casi 24 años ya, y hacer que el amor crezca cada día más. ¡Especialmente cuando una de esas personas, la de cabello más largo, solía pensar que un buen matrimonio no era posible! ¡Solo Dios! Solo Dios puede hacer que una mujer, muy necesitada de su gracia, pueda asumir el gran reto de ser mamá y sobrevivir a sí misma cada día. Solo Dios puede hacer que alguien que siempre dijo “nunca tendremos un perro”, viva derretida ante la mirada de ese animalito de cuatro patas y grandes ojos negros, y disfrute acurrucarse junto a él y pasearlo cada mañana.

Solo Dios pudo haberme mostrado su verdad y sacarme (algún día contaré más de esa historia) cuando mis pies resbalaban, e intentan resbalar a veces, al del pozo de desesperación que nos hace ver todo oscuro.

Solo Dios, y su gracia, me ayudaron a cumplir la meta de leer la Biblia en un año, a seguir apasionada por su Palabra, porque es vida y verdad, lo que realmente nos libera. Eso no es posible con solo desearlo, el deseo tiene que ponerlo Él.

Solo Dios puede hacerme mirar a 2019 y creer que, aunque no sepa lo que está por delante, todo obrará para bien de los que le aman y son llamados conforme a sus propósitos. Solo Dios puede darme la certeza de que no tengo que ser más ni hacer más, todo está hecho ya. No se trata de mí, sino de Él.

Amiga lectora, solo Dios, esa es la vida que Él me ha mostrado más que nunca en 2018. ¡Y le estoy muy agradecida! Una vida nada perfecta, una vida que todavía tiene mucho que andar y cambiar, pero feliz de lo que Él está haciendo y hará. Con toda honestidad te digo, quiero vivir mi vida para que quien la mire únicamente pueda decir: “¡Solo Dios!”

Deseo lo mismo para ti en 2019, y que sus propósitos en ti se cumplan y juntas vivamos en Su diseño y para Su gloria.

¡Feliz año nuevo!

Wendy


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Comentarios

  1. Gracias por esta hermosas palabras que dan toda la Gloria a Dios. Bendiciones desde Argentina

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  2. que Dios te siga llenando de sabiduria para que nos compartas y aprendamos juntas que este año 2019, se cumplan tus deseos , Bendiciones!!!!!

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  3. Gracias Wendy, que tengas un muy bendecido año 2019, tus artículos me enseñan y me ayudan a crecer espiritualmente, me animan y fortalecen, eres una gran bendición para mi vida.

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