Por si hoy te sientes sin esperanza


Hay situaciones de la vida que nos llevan a pensar: ¿hasta cuándo, Dios? ¿Cuánto más tengo que esperar? ¿Cuándo saldré de este hoyo? Parece que así se sentía el autor de Salmos 119 cuando escribió: 

Esperando tu salvación se me va la vida.
En tu palabra he puesto mi esperanza.
82 Mis ojos se consumen esperando tu promesa, y digo: «¿Cuándo vendrás a consolarme?» 
 

(vv. 81 y 82).  

La clave está en la frase que está negritas: a pesar de su cansancio y angustia, tenía esperanza en la palabra dada por Dios.  Lee los versículos que siguen: 

Tu palabra, Señor, es eterna,  y está firme en los cielos. Tu fidelidad permanece para siempre; estableciste la tierra, y quedó firme. Todo subsiste hoy, conforme a tus decretos, porque todo está a tu servicio. Si tu ley no fuera mi regocijo, la aflicción habría acabado conmigo. Jamás me olvidaré de tus preceptos,  pues con ellos me has dado vida. (89-93)


Cuando las circunstancias que vivimos no son agradables ni siquiera llevaderas, tenemos que escoger dónde poner la esperanza. Este hombre estaba en el banco de la paciencia, su vida detenida. ¡Quién sabe lo que estaba esperando! No obstante, él estaba seguro de que la palabra de Dios es eterna, de que su verdad es intemporal porque va más allá del día de hoy y, todavía más importante, comprendió que la Palabra de Dios nos sostiene y nos da vida.

Ahora bien, no es una fórmula mágica. No se logra nada con dejar la Biblia abierta sobre la mesa de noche ni siquiera con llenar las paredes de versículos bíblicos, aunque me gusta tenerlos en lugares visibles para recordarlos. Es una cuestión del corazón. Para que la Palabra de Dios produzca en nosotros este efecto necesitamos conocerla, aprenderla, vivirla y sobre todo, pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine para entenderla bien. Una vez que la tenemos dentro se convierte en una provisión de la que nos nutrimos constantemente, un tesoro que nadie nos puede quitar.

Tal vez hoy te sientes como este salmista, ¿hasta cuándo, Señor?, esa es la pregunta que una y otra vez regresa a tu mente. Yo no puedo responderla, ni creo que haya quien pueda hacerlo, pero hay algo que sí puedo decirte con certeza: puedes encontrar esperanza en la Palabra de Dios, porque Él, su autor, es la fuente de nuestra esperanza. 

En Cristo tenemos esperanza, sea cual sea la situación: "Que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria" (Col 2:17). Porque ahora Cristo vive en nosotros, mediante su Espíritu, podemos vivir con esperanza. Y, en su Palabra, tenemos la esperanza plasmada. Mientras la vida parezca estar en pausa, aférrate a la esperanza que se encierra entre Génesis y Apocalipsis.

Quiero añadir algo más. Cuando vivimos así, agarradas a esta esperanza, los que nos rodean también se contagian: Los que te honran se regocijan al verme, porque he puesto mi esperanza en tu palabra  (v. 74). Cuando alguien está desesperanzado, angustiado, deprimido, ¡nosotros podemos compartir la esperanza que tenemos! Hasta la tecnología puede ayudarnos. Un mensaje de texto, un estatus en Facebook o Twitter con un versículo bíblico puede ser justo lo que una persona necesita en un momento dado. Me ha pasado, y seguro que a ti también.     

¿Qué podemos concluir entonces de estos versículos de Salmos 119? Lo que varios siglos después Pablo reafirmó con su pluma mientras escribía a los cristianos de Roma: De hecho, todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escriturasperseveremos en mantener nuestra esperanza” (Romanos 15:4, cursivas de la autora). 

La Palabra de Dios es un caudal de esperanza, pero ningún regalo es útil guardado en un rincón. Tenemos que darle el uso necesario. Conviértete en una mujer de la Palabra, y verás que al mismo tiempo serás una mujer llena esperanza porque conoces al Autor, quien la da. En este caso, , vivirlo y ponerlo en práctica. Digamos junto con el salmista: Tus estatutos son mi herencia permanente; son el regocijo de mi corazón.” (v. 111).

¡Podemos tener esperanza, bendito sea Dios!

Wendy 

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Comentarios

  1. Oportunas estas palabras, gracias por recordarnos que a pesar de, tenemos una esperanza en Cristo y en su Palabra, bendiciones

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  2. Me llegó directo al corazón. Gracias Dios por que me consuelas cada dia y me das fuerzas para continuar. Mil gracias. Hermoso.

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