Hoy quiero dar gracias por...


Cuando comenzó 2019, como cada año, elegí un versículo bíblico que fuera algo así como el enfoque para estos 12 meses. Tal vez lo conozcas de memoria:

«Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides ninguno de sus beneficios» (Salmos 103:2).


Por alguna razón cuando lo leemos, solemos asociar la palabra beneficios solo con aquellas cosas que a nuestros ojos humanos parecen «buenas», es decir, agradables, placenteras, y todo lo que se adapte a esa descripción. Sin embargo, en los planes de Dios los beneficios no siempre se ajustan a esa idea. Tal vez no nos guste tanto, pero el sufrimiento es uno de los beneficios que el Señor nos regala. ¿Cómo es posible? Bueno, la misma Biblia nos responde con la pluma de Santiago y también con la de Pedro. Las pruebas y aflicciones redundan en bendición, en beneficio, porque purifican nuestra fe, nos ejercitan en la paciencia… tienen la virtud de esculpir en nosotros cada vez más la imagen de Cristo.  

Esta semana, al acercarse el Día de Acción de Gracias aquí en los Estados Unidos, quiero reflexionar en todos los beneficios que el Señor trajo a mi vida, y la de mi familia, en 2019. Los que vimos como eso desde el principio, y los que ahora entendemos que también lo fueron.

Quiero agradecer a Dios por el regalo de la salvación y por ser parte de su familia. En 2019, y después de muchos años de caminar con Cristo, he llegado a estar todavía más consciente de lo que eso implica. Especialmente porque cada vez se me hace más claro que es así, un regalo inmerecido que soy incapaz de obtener de ninguna manera. Poder llamar a Dios, Padre, es solo una obra de Su gracia. ¡Y no lo doy por sentado! A Él le costó todo, a mí nada. Nunca podré entender cómo llegué a esta familia. Creo que las palabras de Marcos Vidal lo dicen mejor… «he despertado en el redil, no sé cómo».

Doy gracias a Dios por la familia que me ha regalado, también inmerecidamente. Mi esposo y nuestros hijos son una muestra más de la bondad de Dios. Ser esposa y madre es una tarea para la que no me siento apta, pero el Señor en su gracia me ayuda cada día. Muy lejos de ser perfecta, pero feliz de compartir la vida con ellos y disfrutar los momentos que tenemos juntos. Nuestro hogar es donde más vulnerables somos, y también donde tenemos la oportunidad de practicar el amor y el perdón en grados que no podemos medir. La familia es un buen campo de entrenamiento para la santificación.

Mi gratitud al Señor porque todavía tengo a mis padres, y eso incluye también mi padrastro y madrastra. Su amor y apoyo es más de lo que puedo describir aquí. ¡Y mis hijos tienen en verdad súper abuelos!

También agradezco al Señor por la familia de la fe en nuestra iglesia local. Por nuestros pastores, que predican el evangelio fielmente domingo tras domingo. Por una congregación donde Cristo es exaltado y Su Palabra honrada. Por un grupo comunitario donde semanalmente compartimos nuestras vidas y buscamos ser iglesia, fuera de un edificio.

Gracias por los amigos, de cerca, de lejos; los de años, los más nuevos. Cada uno es un motivo de gratitud.

Este año el Señor me añadió otra familia más, que también es parte del cuerpo de Cristo. Es mi familia de LifeWay Mujeres y B&H Español. Te confieso que ni en los sueños más locos hubiera imaginado que esto sucedería. ¡Dios ha sido bueno! Ellos no solo son mi casa editorial, sino un equipo de trabajo que sabe más bien a familia, porque tenemos un Padre común. Juntos colaboramos para que la iglesia en Latinoamérica y donde quiera que se hable español crezca en el conocimiento del Señor y esté mejor equipada para el servicio en el Reino. Es una bendición que no olvido. Gracias, Padre, porque el apoyo que ellos nos dan es una muestra más de que somos uno en ti. Gracias por “Decisiones que transforman”. Todo es por ti y para ti.

Gracias al Señor por cada oportunidad que me regaló en 2019 de servirle, en países y continentes diferentes. Enseñar su Palabra me apasiona, pero no dejo de verlo como una enorme responsabilidad.

Servir junto a las hermanas deCoalición por el Evangelio es otro de esos beneficios que califican como inesperados e inmerecidos. ¡Gracias mil, Señor!

Gracias también por las lágrimas y los momentos de aflicción que me tocó vivir. Gracias porque en medio de todo ello, te vi más claramente. Gracias por el dolor de crecer al tener que soltar. Gracias también por enseñarme a callar cuando quería gritar, y por mostrarme que lo que en un momento pareció insuperable, ¡tú lo hiciste llevadero! Gracias por hacerme entender que perdonar no siempre es fácil, pero es el camino de la cruz. Y también por recordarme que amar no es opcional, incluso cuando nos hieren y rechazan. ¡Tú amas así!

Gracias, Señor, por los momentos en que la salud falla, porque así nos desenamoramos de este mundo y anhelamos más ese otro, donde Tú estás.

Gracias porque tu provisión no ha faltado, y hemos visto tu mano en todo.

Gracias también por la tecnología que me permite llegar hasta tu buzón, y a ti, mi querida lectora, por acompañarme en esta trayectoria. 

Gracias porque eres fiel, bueno y verdadero. Mi alma te alaba, Señor, ¡que no me olvide nunca de tus beneficios! ¡A ti sea la gloria!

Wendy


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Comentarios

  1. Dios te bendiga grandemente querida Wendy veo en estas palabras un corazon eternamente agradecido doy gracias a Dios por tu vida por tu tiempo en cada devocional que nos compartes y por la ayuda que recibo al leerlos. Un abrazo con amor

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  2. Gracias Señor, porque a pesar de todo lo que esta pasando en mi país Venezuela, Tu misericordia y fidelidad siempre ha estado presente en todo. También te doy gracias por todas las oportunidades que me has dado de proclamar Tú Palabra.

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  3. Wendy, I’m thankful for your friendship too. I’m so glad He brought you into my life as a sister in Christ. I’m also so thankful (& happy for you) that you’re a part of the Lifeway family. Happy Thanksgiving! Rebecca

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  4. Gracias doy a Dios por haberte encontrado Wendy, tus libros y tu blog han sido de bendición en mi vida y mi familia tus lágrimas han dado fruto, gracias por compartir em mensaje de corazón y que Dios siga usando tu vida.

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