¿Soy una mujer agradecida?



Siempre me han gustado los buenos modales, la cortesía ¡y la gente cortés! Creo que es uno de esos valores que se están borrando, lamentablemente. Parte de la cortesía es dar gracias a las personas por abrirnos una puerta, hacernos un favor, entregarnos un regalo, cedernos el paso, etc. Ese es un ángulo de la gratitud, pero en realidad, gratitud es mucho más que un acto de cortesía o de buenos modales.  La gratitud es un tema del corazón. 
Hace ya unos años que Dios hizo una revolución de gratitud en mi vida. Déjame contarte. Nunca me resultó difícil practicar el dar gracias como algo social y cortés. Mis padres y abuelos me lo inculcaron desde muy pequeña. Sin embargo, no vivía con un corazón agradecido. ¡Esa es la gran diferencia! El Señor usó un libro para revelarme mi carencia, mi pecado al no vivir agradecida. ¡Y me llevó por todo un recorrido en la Biblia relacionado con el tema! Me hizo «descubrir» qué importante es para Él la gratitud de su pueblo y lo que realmente significa vivir de esa manera. Me cambió para siempre.

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