De fútbol, espectáculos y corazones


No sé mucho de fútbol americano y siempre me ha parecido un deporte demasiado brutal, pero al tener un hijo varón, nacido en Estados Unidos y a quien le encantan los deportes, he visto algunos juegos y he aprendido un poquito.


Como es sabido, el punto culminante de cada temporada es el famoso evento que rodea al último juego. Desde hace varios años he compartido con amigos esta celebración, y también desde hace varios años he notado la podredumbre que cada vez destila más del famoso show del medio tiempo. Este año no fui a la celebración porque estaba realmente cansada y quería reponerme para la semana que comienza y en la cual me espera mucho trabajo y estudio. Tampoco vi el show del medio tiempo, pero no habían pasado unos minutos cuando comencé a ver los comentarios por las redes, por supuesto unos a favor y otros en contra. Así que decidí buscar un resumen del medio tiempo, y los pocos segundos que vi fueron suficientes.

Tal vez debamos citar un viejo refrán, pero voy a darte mi propia versión, los árboles de manzana no dan naranjas. ¿Qué quiero decir? No podemos esperar otra cosa de un mundo que no tiene a Cristo y que se regodea en el pecado. Es así de sencillo.

Lo que sí no debiéramos esperar es que quienes siguen a Cristo contemplen este espectáculo como si fuera algo normal. ¿Cómo podemos apoyar, de diversas maneras, tal despliegue de inmoralidad y pecado flagrante? Si ese show no es pornográfico, nada lo es. Para hacer pornografía no es necesario que falte la ropa. Todo el mundo sabe muy bien el mensaje que transmite un baile de barra, poste o tubo (pole dancing). Las dos cantantes principales mostraron no solo un baile totalmente sexualizado, sino a la mujer como un objeto puramente sexual. Aquello que tanto criticamos, tranquilamente lo contemplamos mientras comemos nachos y tomamos soda.

Ese es el problema no de los Estados Unidos, no del mundo, como dije, no se puede esperar otra cosa; ese es el problema del pueblo de Dios. No entendemos que adoramos a un Dios Santo. Y la famosa pregunta de la vieja novela da vueltas en mi cabeza, ¿qué haría Jesús? ¿Qué haríamos si Él estuviera sentado en una silla junto a nosotros mirando este grotesco espectáculo? Bueno, ¿sabes qué? Lo está. Si has confiado en Cristo como Salvador de tu vida, ahora Él vive en ti, por medio de Su Espíritu, y donde quiera que tú estés, Él está. Él vive en nosotros. ¿Cómo entonces es que no entendemos el llamado a santidad? ¿Cómo es que podemos justificar todo esto simplemente porque «ahora vivimos en la gracia»? La gracia nunca puede ser justificación para el pecado. Y, mirar algo que sé que Dios detesta, es hacerme parte.

Yo sé que estas palabras no son populares. Sé también que muchos las considerarán fanáticas, exageradas, y otros no perderán la oportunidad para clasificarlas de «legalistas» pero, la verdad es que me uno al sentir de Pablo:

«Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.» (Gálatas 1:10)

No escribo para recibir aplausos, escribo para servir a Cristo.

En los últimos tiempos este asunto ha estado dando vueltas en mi mente, casi a diario. No, no hablo de fútbol, ni de estos eventos, hablo de la santidad. He estado pensando mucho en esto porque de nada vale que llenemos nuestra cabeza de teología y conocimiento si el corazón no se transforma en el camino. Si una mayor comprensión de quién es Dios y de Su carácter no me lleva a buscar más la santidad y buscar que mi vida sea más un reflejo de Cristo, todo ese conocimiento es inútil, vano ¡y eso sí lleva al legalismo! Lleva a una falsa apariencia de piedad.

Por otro lado, también es contradictorio que defendamos la causa de la mujer, y, al mismo tiempo, aplaudamos que se nos use como un objeto que promueve la lujuria y la degradación. ¿Por qué no se levantan las feministas para criticar esto? Dios nos creó a Su imagen y semejanza, puso valor en nosotras. Ver algo como lo que este show presentó debiera causarnos dolor, llevarnos a orar en lugar de aplaudir porque «son mujeres latinas las estrellas del espectáculo».

Sí aplaudo a los hombres que apagaron el televisor, cambiaron el canal o simplemente se levantaron y se fueron. Hombres que también buscan santidad y honrar a la esposa que Dios les dio, o la futura, o simplemente a sus hermanas en Cristo, sus madres, hijas, nietas, etc.

¿Estoy proponiendo que no veamos fútbol? No necesariamente. Esto en realidad aplica no solo a este evento deportivo, sino a toda la vida en general. Tú y yo que seguimos a Cristo estamos llamadas a vivir en santidad, a enseñar la santidad a nuestros hijos, a orar por un pueblo que busque la santidad. Esto no es una idea mía. Esto es lo que Dios espera de nosotras, de todos los que llevan Su nombre.

Como hijos obedientes, no se conformen a los deseos que antes tenían en su ignorancia, sino que así como Aquel que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir. 
Porque escrito está: «Sean santos, porque Yo soy santo». Y si invocan como Padre a Aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, condúzcanse con temor durante el tiempo de su peregrinación.  (1 Pedro 1:14-17)

¡Dios nos ayude a ser un pueblo que realmente viva para Él, sin dualidad! Hay demasiado en juego.


Wendy


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Comentarios

  1. Sé de una iglesia en nuestra ciudad que invitó a los interesados a ir a ver el juego ahí. Todavía no sé qué hicieron durante el medio tiempo; me parece especialmente contradictorio que lo hayan seguido pasando...

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  2. Mil gracias por esta clara presentación de lo que debemos ser como seguidores de Cristo. Yo no soy seguidora del futbol; así que, gracias a Dios, no vi está deplorable presentación. Como usted, sólo me enteré por los comentarios. Deseo que Dios continúe bendiciendo su ministerio.

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  3. La verdad que en tantos años nunca he visto el Súper bowl no entiendo nada �� y no se porque tenía curiosidad por el show en medio tiempo, sabiendo quienes estarían y por supuesto era de esperar lo que vi. Realmente sentía vergüenza porque mi esposo aunque no estaba totalmente atento si miraba de vez en vez.. la verdad durante la noche pensaba en esto, porque estoy de acuerdo no es que sea legalismo ..pero si debemos buscar la santidad de Dios para nuestras vidas y para Gloria de El. Gracias como siempre por tus artículos tan acertados!!❤️��

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  4. Excelente reflexión, que nos lleva a pensar en que como hijas de Dios somos llamadas a ser santas en toda nuestra manera de vivir, porque El es santo. El Señor nos ayude.

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  5. No se de eso Nada! Pero me alegra tu comentario tan acertado y pido a Dios te siga bendiciendo en tus ministerios y tú vida personal, para Su Gloria. Bendiciones.
    (Mañana terminaremos de estudiar, un grupo de hnas. tú libro "desiciones", tremenda bendición)

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  6. Gracias Wendy! El Señor habita en la Santidad, y no debemos desenfocarnos y entrar en el pensamiento que lo que ahora sucede en nuestro mundo y entorno es "Normal" , tenemos un Dios Santo y él pide que vivamos en santidad.

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  7. La “norma” por la que se rigen nuestros contemporáneos desafortunadamente se aleja más de La Palabra, sin ánimo de emprender cruzadas quijotescas se impone dejar en claro nuestros principios cristianos en la interacciones con amigos, familiares y sobretodo nuestros hijos. Ese espectáculo definitivamente no dignifica a la mujer latina y es una pena que tantas personas lo hayan valorado positivamente. Nos toca marcar la diferencias en los pequeños espacios que compartimos. Gracias Wendy por tus reflexiones !!!

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